search instagram arrow-down

Blogs que sigo

Carilda Oliver Labra

CANTO A MATANZAS  

 

¿Por qué sacarlas del río

si se han muerto mis muñecas?

Remolinos de hojas secas

me dan miedo, me dan frío…

Que lo verde ya no es mío;

juventud, no te detienes,

solo en retratos me tienes,

quedas dueña de la nada,

y hay una cinta dorada

cayendo desde mis sienes.  

 

Adiós, barrio, Pueblo Nuevo,

donde bailaba al andar;

besos que di junto al mar

(de decirlo me conmuevo).

Adiós, Matanzas, que llevo

como medalla o marfil.

Ay, Matanzas, en abril

sueñan tus laureles viejos

y yo, presa en los espejos,

me he quedado sin perfil.

 

Tu allá es el punto más serio,

amor, amor, que te fuiste.

Si te menciono, hombre triste,

no vuelvo del cementerio.

Me tienes bajo tu imperio,

con la muerte te engalanas.

Resucita en mis ventanas:

pide pan, pide café…

De la tumba en que te eché

te sacaría con ganas.

 

Por eso dije, perdida

entre el ayer y el futuro:

no soy un cadáver, duro

tengo el puño, la mordida.

Asumiendo al fin la vida

—más alma que carne bella—

sin ¿dónde estuve? ¿es mi huella?

deshice el pasado roto.

Mitad fango, mitad loto

me puse frente a una estrella.   

 

Escuché entonces distantes

rumores: mocha, sijú;

la ceiba me dijo tú

en hojas volando errantes.

Hizo el rocío diamantes;

un ritmo a bolero, a son,

un gusto a caña y a ron

me dio hambre, me dio sed,

y tuve gracia y merced

y hasta un nuevo corazón.

 

Cuba, Cuba, con qué vuelo

limpias luto, me haces clara.

¡Si me fundaste la cara

en propia luz de tu cielo!

Cuido esa gloria, te velo

como a madre y poesía.

Y tengo lo que quería:

alzarme aquí de simiente,

sentir tu sol en mi frente,

ver la palma abriendo el día.

 

¿Y qué decir de mi herida

que por la yerba se mete?

¿Qué decir de este juguete

en que ha parado mi vida?

¿Qué decir, tierra querida

donde acabaré este viaje

sin destino ni equipaje,

de aquel hombre, de aquel hombre

en medio de tu paisaje.

que dejó roto mi nombre.

 

Todo te debo, Matanzas:

la Biblioteca, el Estero,

tener alma y no dinero…

Te debo mis esperanzas.

A mi pecho te abalanzas

con una pasión tan fuerte

que no basta con saberte

en mi sangre, detenida:

¡ya que te debo la vida

te quiero deber la muerte!

 

Carilda Oliver Labra, Cuba,   

(1922-2018)

CENTRO CULTURAL Y CARTA LIRICA F H

Carreta de los Henríquez en la finca El Laberinto

A %d blogueros les gusta esto: