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Carta Lírica Digital FH año II Nº. II

  Giuseppe Di Stéfano, 

Premio “José Vasconcelos”, 2019

Vasconcelos 19

El premiado tras recibir la medalla del Vasconcelos 2019

 

Bienvenido al nuevo Vasconcelos

 

Venga Dante Alighliere –regia ayuda–

junto al gran Garcilaso de la Vega,

que a este Vasconcelos una entrega

debo hacer sin que sea torpe duda.

 

Que cada estrella del Parnaso acuda

y con la linfa que su suelo anega

anegue, allí, en Sicilia la gran vega

de sonetos, ¡que tanto nos anuda!

 

Ha de traernos majestad de Italia,

Gabriele D’Annunzio, su sandalia

a la histórica usanza del Vesubio

 

Di Stéfano, hacedor de la  palabra;

Lorca, Nervo y Carilda Oliver Labra,

en Potes, han de darte un río rubio.

 

Francisco Henríquez

Premio “José Vasconcelos”, 2005

 

 

 

CARTA LÍRICA DIGITAL II

Desde el mirador de Potes recoge

         la palabra elocuente y sonora del

        Director del Frente de Afirmación

Hispanista, don Fredo Arias de la Canal

Fredo en usu de la palabra 2019

Y como siempre a la altura
de su hispanista ideal
Fredo Arial de la Canal
nos envuelve en su cultura.
Nombra con alta premura
a los que fueron premiados
en muchos tiempos pasados
y piensa en un por venir
de doce meses que a unir
irá otros hilos dorados.

Es una hermosa cadena
iniciada y desde entonces
brillan lúcidos los bronces
que a cada cual encadena.
Noble ideal donde estrena
el hispanismo su orgullo;
corriente de fresco arrullo
que imita el cauce de un río
de hondo y claro murmurío
y sigue tras su murmullo.

Francisco Henríquez

 

 

DESDE EL MIRADOR DE POTES

DOCE VASCONCELOS MIRAN AL

UNIVERSO PASAR…

 

12 Vasconcelos 2n Potes 2019

 

Doce Vasconcelos reunidos en Potes,  España, para el acto de entrega del premio “José Vasconcelos”, al profesor  Giuseppe Di Stéfano…

Detrás de izquierda a derecha, Alma Montero Alarcón,  (2016) . Lourdes Royano Gutiérrez, (2006). Francisco Escobar, (2017). Maximiano Trapero, (2009). Juan Riquelme, (2007).  Nuria Gregory Torada, (2014). Fernando   E. Juanicó Peñalva, (1994). 

Al frente en igual orden, Isabel Díez Serrano, (2015). Lorenzo Suárez Crespo, (2012).  Rosamarina García Munive, (2010)  Giuseppe Di Stéfano, (2019).  José Julián Labrador, (2008).

 

Soneto de Dante Alighieri

 

Amor brilla en los ojos de mi amada,

y se torna gentil cuando ella mira:

 donde pasa, todo hombre a verla gira

y a quien ve tiembla el alma enamorada.

 

Anochece si esconde su mirada,

 y por volverla a ver todo suspira:

ante ella la soberbia huye y la ira;

 bellas, honrad conmigo a mi adorada.

 

Feliz mil veces quien la ve y la siente;

al nacerle el alma al punto empieza

 todo humilde pensar, toda dulzura,

 

y no sabe, al mirarla sonriente,

si en ella se excedió naturaleza,

o el milagro gentil tanta hermosura.

Dante Alighieri

 

 

SONETO I

 

Cuando me paro a contemplar mi estado
y a ver los pasos por dó me ha traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;

 

 

mas cuando del camino estoy olvidado,
a tanto mal no sé por dó he venido:
sé que me acabo, y mas he yo sentido
ver acabar conmigo mi cuidado.

 

 

Yo acabaré, que me entregué sin arte
a quien sabrá perderme y acabarme,
si quisiere, y aun sabrá querello:

 

 

que pues mi voluntad puede matarme,
la suya, que no es tanto de mi parte,
pudiendo, ¿qué hará sino hacello?

 

 

Garcilaso de la Vega

 

LXII de Unamuno

Cómoda acusación la de ateísmo
para traer á un simple al estricote,
mas ello se reduce á un mero mote
que es el de Dios un insondable abismo.

 

 

en que todo es al cabo uno y lo mismo
y no hay por tanto quien de él agote
contrasentidos; en un pasmarote
hánosle convertido el catecismo.

 

 

Tomamos como fé á la esperanza
que nos hace decir: «Dios, en tí creo!»
cuando queremos creer, á semejanza

 

 

nuestra haciéndole. Dios es el deseo
que tenemos de serlo y no se alcanza;
quien sabe si Dios mismo no es ateo!

Miguel de Unamuno

 

Se mantienen los acentos de su tiempo

                                                     ¡BENE VIENI!

                                 Para   Giuseppe di Stefano

 

Di Stefano se llama el agraciado

del Premio Vasconcelos de las Letras

la parole poética, las petras

el romance de ayer le han ayudado.

 

La parole nos vuela de costado

nos hace revivir la madrugada

dejándonos los versos en la almohada

si la vigilia se ha desperdiciado.

 

Parole para ti, para nosotros

que amamos el lenguaje y recreamos

los verbos para darnos armonía.

 

Pace, felicitá, nostalgia a volte,

solitudine, premiazione, foresta di pesce,

la parole è notra grande giogia.

 

Isabel Díez Serrano

Premio “José Vasconcelos”. 2015  

 

 

Giuseppe Di Stefano

 

Regresa Vasconcelos más señero;

sin Rocinante, con sutil Pegaso

divino,  trotamundos del  Parnaso

al llegar sin Quijote ni escudero.

 

Y es Giuseppe Di Stéfano,  viajero,

después del justo tiempo, dobla el paso,

sin ver  que le llegó  brillante  ocaso

al  hidalgo de  España sin sombrero.

 

Seguro  que  será merecedor

del premio que don Fredo ha otorgado

por su obra del Quijote burlador.

 

Sabemos que docente fue abnegado

Por esa  trayectoria era Doctor

con  la Lengua Española  conectado.

 

Mª. Jesús Lozano Cáceres

 

 

¡Bienvenido!

 

Irrumpe al firmamento Vasconcelos

un astro que engendrase Siracusa:

lucero enamorado de la musa

que riega inspiraciones por los cielos.

 

 

Maestro consagrado a los anhelos,

jamás dejó una página inconclusa,

ni mente que sintiérase confusa

quedó sin el fulgor de sus desvelos.

 

 

Giuseppe le llamaron los cometas,

en tanto que eruditos y poetas

bebieron de su pócima alquimista;

 

 

y ahora todo un constelado Frente

congrégase, en el día más ferviente,

para rendir tributo al hispanista.

 

 

Ivonne Martín

 

 

 

UN  DEMONIO  EN  EL  VIENTO

 

 

Hilvanando iba el viento las ausencias

modelando con mano poderosa

amados rostros en la tarde hermosa

sobre nubes de claras transparencias.

 

 

Luego al jardín voló con sus vehemencias

hizo al rosal apuñalar la rosa

que destrozada se entregó piadosa

a perfumar el aire en sus esencias.

 

 

Un demonio en el viento anda esta tarde

de un mágico poder haciendo alarde

jugando con la rosa y mi dolor.

 

 

Ha dibujado rostros en el cielo

lejanos e imposibles a mi anhelo

desangrando a mi alma y a la flor.

Guadalupe Trullén

 

 

Al Premio José Vasconcelos 2.019…

 

El José Vasconcelos hoy recae

en Giuseppe Di Stefano, un docente

de la Lengua Española, cuya mente

es trasunto del lema de la RAE.

 

La erudita aptitud de este decano

no  tiene parangón, no  tiene techo…

¡Es que su literario “do  de pecho”

causa envidia a su homónimo y paisano!

 

Por ello, sin la más mínima excusa,

este isleño nacido  en Siracusa,

que cátedra sentó en Messina y Pisa

 

y en otras Facultades;  que una lanza

rompió por Don Quijote y Sancho Panza,

tendrá ,  del Vasconcelos,  su  divisa.

 

Agustín  Delgado Santana.

 

Homenaje  a  Giuseppe  di Stefano

 

Cielo de Potes se viste de gloria

 si en  cálidos destellos  pinta  el  día.

  Y entre  mar   y relámpago diría

 del   Maestro Giuseppe es  la victoria.

 

Señal en Luz  de  onda vibratoria

 punza la llama cierta donde  ardía

tesoro que Giuseppe encendería

en  didácticos pliegos, Luz,  historia.

 

El Maestro  merece   la medalla

“Medalla Vasconcelos”  bien entalla

al  insigne erudito  lo que labra.

 

Si  el espíritu enmarca  lo que ama

España al pie  del  Orbe,  hoy  exclama

Hispanidad  celebra, la palabra.

 

Rosamarina García Munive

Premio Internacional  “José Vasconcelos”. 2010, Perú

 

 

LA FIESTA DEL VASCONCELOS

Giuseppe di Stefano, me detengo
ante vastos seglares que adelantan
un legado humanista cuando cantan
romances y canciones su abolengo.

De memoria ancestral, mientras sostengo
ramilletes de versos que se imantan,
en ética visión se me agigantan
tras el tiempo más próvido y más luengo.

Reliquias de cultura en su primicia
hoy nutren esa luz que usted oficia.
Temático vitral, cuántos desvelos

por el antiguo romancero hispano
y qué gloria, otorgado en docta mano,
ostentar en su pecho el Vasconcelos.

Lorenzo Suárez Crespo,

Premio “José Vasconcelos” 2012

 

 

 

 

 

 

Las tres musas

Pues hoy pretendo ser tu monumento,
porque me resucites del pecado,
habítame de gracia, renovado
el hombre antiguo en ciego perdimiento.

Si no, retratarás tu nacimiento
en la nieve de un ánimo obstinado
y en tu corazón pesebre, acompañado
de brutos apetitos que en mí siento.

Hoy te entierras en mí, siervo villano,
sepulcro, a tanto huésped, vil y estrecho,
indigno de tu cuerpo soberano.


Tierra te cubre en mí, de tierra hecho;
la conciencia me sirve de gusano;
mármol para cubrirte da mi pecho.

Francisco de Quevedo

 

 

 

Mientras por competir…

 

 

 

Mientras por competir con tu cabello 
Oro bruñido al sol relumbra en vano, 
Mientras con menosprecio en medio el llano 
Mira tu blanca frente al lilio bello;

Mientras a cada labio, por cogello, 
Siguen más ojos que al clavel temprano, 
Y mientras triunfa con desdén lozano 
Del luciente cristal tu gentil cuello,

Goza cuello, cabello, labio y frente, 
Antes que lo que fue en tu edad dorada 
Oro, lilio, clavel, cristal luciente,

No sólo en plata o vïola troncada 
Se vuelva, más tú y ello juntamente 
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

 

 

Luis de Góngora

 

 

ODISEA. LIBRO VIGÉSIMO TERCERO

 

Ya la espada de hierro ha ejecutado

La debida labor de la venganza;

Ya los ásperos dardos y la lanza

La sangre del perverso han prodigado.

 

A despecho de un dios y de sus mares

A su reino y su reina ha vuelto Ulises,

A despecho de un dios y de los grises

Vientos y del estrépito de Ares.

 

Ya en el amor del compartido lecho

Duerme la clara reina sobre el pecho

De su rey pero ¿dónde está aquel hombre

 

Que en los días y noches del destierro

Erraba por el mundo como un perro

Y decía que Nadie era su nombre?

 

Jorge Luis Borges,  Argentina

 

Premio “José Vasconcelos”. 1973

 

A ORILLAS DEL TUINICÚ

 

Cenando dejé la cruda guayabera

de emigrante español que se aclimata,

sus pasionales. ojos de mulata

despidieron  en la talanquera.

 

Sensualidad y sol, noche habanera.

Una mujer felina. La escarlata

Boca de engaño. Y mi memoria ingrata

para la que en el campo ama y espera.

 

”Recordar es vivir.” Hoy torno al llano;

pero la talanquera está cerrada.

Sombrero de yarey tosco en la mono,

 

me la abre un buen gañán. ¡Solo el bohío!

;Se la llevó, una noche perfumada.

el ataúd de ébano del río!

 

Alfonso Camín. España

Premio “José Vasconcelos”, 1979

 

LA ROSA DE PAPEL

 

Esta es la rosa de papel, la rosa

del soneto que al cielo se levanta,

rosa para las manos de la infanta,

para el mar y la boca de la esposa.

 

Esta es la rosa de papel que posa

en el silencio su desnuda planta,

rosa bailable, surtidor que canta,

torre de olor para la mariposa.

 

Esta es la rosa de papel que labra

colmenas con la abeja del idioma

en el cruento jardín de la palabra.

 

En sus catorce pétalos de fuego

la savia del amor trueca en aroma

mi diurno grito y mi nocturno ruego

 

Helcías Martán Góngora, (1920-1984)

Premio “José Vasconcelos” en 1980.

 

RETORNO A LINARES

 

Este dulce retorno, a la querencia

de mi primer latido, hoy recobrado,

viste a mi corazón, árbol cansado,

con el suave verdor de la inocencia.

 

Este brinco del alma aquí, en presencia

de mi viejo solar, me ha desbocado

el revivido corazón, domado

para daros con el toda mi esencia.

 

Nacido en esta tierra de mineros,

en la candente fragua de mis venas

fundo sangre y sustancias minerales,

 

rico caudal que vengo hoy a ofreceros

en palabras sencillas y serenas

con regusto a dulzor de madrigales.

 

José Jurado Morales, (1900-1991)

Premio “José Vasconcelos”, 1981

 

EL SUPRIMIDO

 

No sirvo para nada: soy tan bueno.

El loco hábil veda mi dulzura.

Y aquel que vive mas, la sepultura

me tiene lista. Porque evito el cieno.

 

Nunca estoy en el tiempo tan sereno

de odios. Nunca sé. La gran pavura

del mundo me atolondra, me clausura.

No sirvo para nada: soy tan bueno.

 

A veces quiero congraciarme. Pido

que la gota voraz del vil olvido

se aleje de mi piedra silenciosa.

 

Pero el otro que ausculta la comida

ha creído que apenas tengo vida,

que no soy digno de vivir en prosa.

 

Francisco Matos Paoli (Puerto Rico, 1915-2000),

Premio “José Vasconcelos”,1986, compartido con

su esposa Isabel Freire de Matos

 

 

X de sonetos de la muerte

ESTOY MARCADO EN LA FRENTE

Y EN LOS DÍAS

 

Tiene este desvivir que me esclaviza

un signo de martirio tan agudo

que ya no puedo mas con este nudo:

poco a poco se me sube y eterniza.

 

Tal parece que el agobio se me iza

como bandera al viento. Crudo y rudo

puede mas el penar con que me ayudo

que este ir en muerte que en muerte alta y riza.

 

Desfiladeros de las agonías,

precipicios de las inmensidades,

pena larga y loca de las desgracias.

 

Estoy marcado en la frente y los días

como ser que se asfixia entre verdades.

Mas dolor no ata. Gracias, Señor, gracias.

 

 Odón Betanzos Palacios,  (1925-2007)

Premio “José Vasconcelos”, 1990

 

(2007)  ENFERMO

 

Estoy a veces bellamente enfermo,

perdido entre palabras amarillas,

sirviéndome pociones tan sencillas

que mi verso se torna frío y yermo.

 

No tengo curación, hoy solo duermo.

La parca con miradas me acribilla.

Mi corazón cansado se le humilla

y cada da mis palabras mermo.

 

Despierto a veces, canto y me alucino,

por antiguas palabras peregrino

sin encontrar un mágico remedio.

 

Me voy evaporando, soy aroma

llevado por el viento que me asoma

a un preexistente y viejo predio.

 

Alfonso Larrahona Kästen

Premio “José Vasconcelos”, 1991

 

SONETO

 

Fluye un no de amor desde tu seno

hasta mi cano Corazón vencido.

Es como un no del amor, dormido

en tu noble regazo sin veneno.

 

Es como un no del amor, sereno,

que va a mi Corazón desde tu nido.

Llega hasta mi anhelar entristecido

y en mi conmueve todo lo que es bueno.

 

Broto por ti con nueva luz, cantando,

mi pobre verso que tu amor reciente

hace volver hasta el ayer soñado.

 

Y estas en mi poética y amando,

y voy a ti nostálgica y sonriente:

vivo en tu amor de cielo inesperado.

 

Mariano Lebrón Saviñón, (1922

Premio “José Vasconcelos”,   1991

                                 .

SONETO ECOLÓGICO

 

La tierra se ve azul desde la altura,

es un punto no más del infinito,

cuidemos de su azul y su hermosura,

sin hambre, sin quebrantos y sin grito.

 

La tierra, globo azul, desde la altura

debe ser para el hombre como un hito,

que no pierda su encanto y su verdura

y no cambie su paz por don maldito.

 

Conservemos la tierra en su pureza,

el aire, el agua y su naturaleza.

Sembremos una viva remembranza

 

que no aspire a tener otra riqueza

que el renacer del hombre en su grandeza.

Entreguémosle al niño una esperanza.

 

Rubinstein Moreira (1942-1995)

Premio  “José Vasconcelos” 1994

 

EPITAFIO MARINO

 

Desde la azul memoria de los vientos

desamado y amado de alas y olas,

con tu traje de espumas caracolas

te escondes en los cántaros sedientos.

 

No de agua sed sino de movimientos

y al mismo tiempo de quietudes solas,

te desgarras en sienes de amapolas

o en la sima nupcial de tus lamentos.

 

Desbocado corcel de crin airosa.

o equivocada forma de la rosa:

si de vivo la espuma de tus besos

 

fue un pedazo de piel apetecida,

yacente quiero seas mi alga herida

flotando en el ocaso de mis huesos.

 

Rodrigo Pesántez Rodas,

Premio “José Vasconcelos”, 1996

 

ADIÓS

 

Adiós, locura de mis treinta años,

besado en julio bajo la luna llena

al tiempo de la herida y la azucena.

Adiós, mi venda de taparme daños.

 

Adiós, mi excusa, mi desorden bello,

mi alarma tierna, mi ignorante fruta:

estrella transitoria que se enluta,

esperanza de todo por mi cuello.

 

Adiós, muchacho de la cita corta;

adiós, pequeña ayuda de mi aorta,

tristísimo juguete violentado.

 

Adiós, verde placer, falso delito;

adiós, sin una queja, sin un grito.

Adiós, mi sueño nunca abandonado.

 

Carilda Oliver Labra,   (1922-2018

Premio “José Vasconcelos”. 2002

 

Ml CASA

 

Yo soy como mi casa: Siempre abierta

al sol, al viento, al gozo y al amigo

al aguador, al perro y al mendigo

y al piadoso dador de mano cierta.

 

Nada dejo cerrado…ni postigo,

ni reja, ni rendija, portón, puerta

a la vended que en la alegría invierta

bienvenida de pan, agua y abrigo.

 

Mas, al igual que con la fosa pasa,

siempre quedo cerrado a la perfidia,

al odio, a la calumnia y a la insidia;

 

al rastrero y traidor de abulia crasa

que carcomen las miasmas de la envidia…

esta todo cerrado..: Yo y mi casa.

 

Brígido Redondo Domínguez

Premio  “José Vasconcelos”, 2003

 

DESDE EL AYER TE ESCRIBO

 

Desde el ayer te escribo. Y un mañana

mientras hagamos vida, gota a gota,

miraremos de lejos la derrota.

El viento va llegando, de manzana

 

y añil; las cartas siempre en caravana,

van pereciendo -rey, caballo, sota-

hasta agotar el juego un tanto idiota.

Que no lleguen las flechas a la diana

 

de lo fácil, si erramos el camino,

ciegos al fin, tendremos por destino

un arrebato inane, un torpe engaño.

 

Mas el triunfo es la noche del valiente:

si la carta final es transparente

vida haremos, y mies, año tras año

 

Juan Ruiz de Torres (1931-2014)

Premio  “José Vasconcelos”, 2004

 

 

Imagen soneto de Ags. 1download (1)

Doce de octubre de 1.492…

 

 

Un ser de piel cobriza, contempla, en lo alto, absorto:
a las rizadas olas que se acercan, sin prisa;
a la verde floresta que mece suave brisa;
a la quieta bahía que alumbra el sol del orto…

 

 

De pronto, el ser cobrizo, ve, desde su atalaya,
como los tripulantes de tres raros navíos,
echan grávidas anclas sobre planos bajíos,
y, en ligeras chalupas ponen rumbo a la playa.

 

 

Ve que, apenas arriban a la dorada orilla,
clavan regios pendones y con celoso empeño
alzan, al cielo, preces y doblan la rodilla.

 

 

Se dirige a su encuentro pacífico y risueño;
ignora que ya es reo de la Imperial Castilla;
que de su vida y bienes, jamás será ya dueño.

 

 

Agustín Delgado Santana.

Bohío cubano

 

laúd

 

Rio San andres

El río San Andrés, el Laberinto, Unión de Reyes,

Yo también tengo mi río
que se llama San Andrés;
quizá profundo no es
como el tuyo, ¡pero es mío!
Cercano tuve un bohío
junto a una mata de güira,
donde templaba mi lira
con armónicos derroches
y le cantaba en las noches
décimas a mi guajira.

Francisco Henríquez

MI RIO

El Río Santa Lucía
viaja entre arenas, barrancos,
entre talas, coronillas,
arrayanes perfumados,
ñangapitrés florecidos
y sarandíes elásticos.
Abriéndose en flores tiernas
el ñapindaá- uña de gato
rodea el tronco del sauce
que lo envuelve con sus lazos.
Gorjea el río en los trinos
primorosos de los pájaros:
contrapunto de calandrias
desde el camará violáceo
con el zorzal silbador.
El agua pasa cantando.

Delia E. Fernández

ESCRITO EN LAS ARENAS

I

No la he visto.Se hace lejos
su risa desparramada
siempre fruta,encaramada​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​
al buque de los espejos.
Se pierde en los catalejos
con un retazo de tarde
que fue máscara cobarde
en un pez de ojo suicida
donde la luz de la vida
es un misterio que arde.

II

No la he visto.Ya no está.
Su voz de cabello largo
camina sobre el amargo
sonido que se me va.
¿Qué aguacero tallará
acordes en la madera?
¿No sienten llorar la hoguera
que anuncia que una gaviota
posada en la brisa rota
pica un recuerdo de cera?

III

No la he visto.Tiene miedos
de invisible regresar
con las edades del mar
a la arena de mis dedos.
Ha crecido en los enredos
de algún pasado fantoche,
gota de luna,derroche
de tantas ventiscas viejas,
duende gris de las abejas,
mi nube.Gajo de noche.

Jesús Álvarez Pedraza

Verano…Estío…

I

Verano,  estío,  flores;
aire templado,  lento;
celeste firmamento;
explosión de colores.
Osados, retadores…,
los ríos caudalosos
discurren  afanosos
hacia el lejano mar,
para, al mismo, entregar
sus  aguas, generosos

II

Mediodía de estío…
Se derrite el asfalto;
el sol luce en lo alto
cual fulgente navío
Se escucha el  vocerío
de una afanosa trilla
que a la rubia gavilla
tritura, resquebraja…;
que  separa la paja
de la oronda semilla.

III

Medianoche de estío…
La nocturna cigarra
rasguea su  guitarra
con  monótono  brío
En  el espejo pío
de la quieta laguna,
desde la  alta tribuna
donde el  éter suspira,
su  claro rostro mira
la silenciosa Luna.

Noches de verano…

Me fascinan las noches de verano;
las  noches  apacibles,  vaporosas…,
en que pasean  y hablan  de sus cosas
los amantes, cogidos de la mano.

Las noches en que el mítico oceano
suave impulsa sus olas perezosas
y  emite ondulaciones luminosas
la Luna desde su  ápice lejano.

Pues hay en los crepúsculos  de estío
tal   voluptuoso y terso desvarío
que fuerte hace latir, los corazones…

Y  es tal su son templado y melodioso,
que su acento sereno y misterioso
imitan , con  su  canto, los pinzones.

Agustín  Delgado Santana.

       

       En la playa

Un inmenso lucero
cruzó la noche y cayó
en la fría ciudad.
En la playa seca y vacía
sueño a la merced del viento
y del frío.
Una vez he sido sirena
despreocupada y dulce
paseando por los océanos
en donde bosques de peces bravíos
crecían como secretos
como imágenes que permanecerían
invisibles con su hermosura
y esplendor.

Ahora nada más soy
que el sueño de alguien,
un duende de agua y de palabras
entre el mar y el miedo,
luces y sombras y
algunos rayos de luna
sin destino propio.

Teresinka Pereira

Soneto más que soneto

Nos dirán que el humano puede  todo;
¡no es así!, nos engañan cual bellacos,
nos podemos fumar  buenos  tabacos
y  luchar por la vida codo a  codo.

Sabremos de la vida, del buen modo,
al mirar por cristales nada opacos
para seguir los ritmos más cardíacos
reflejado en papel por su electrodo.

El hombre tiene sus limitaciones
ante grandes empresas de la vida
porque existen distintas posiciones.

Ventanales que son una salida
por donde volarán las emociones
antes de afrontar la despedida.

Mª. Jesús Lozano Cáceres

PARA SENTIR SU NOMBRE

(A él que decodifica cada momento nuestra poesía,
nos ayuda a buscar la palabra como leche que alimenta los pasos).
El padre de los versos trasciende la neblina
busca el eco sublime de los amaneceres,
da su luz desde el alma
con la voz transgresora.
Sube por la pendiente de los humanos árboles,
tiene el don de escuchar la cruz de las palabras,
los traumáticos gritos de los poetas ungidos,
descubrir desde el verso el imán de la leche,
ve los labios que duelen, el ojo que avizora
un mundo turbulento de la muerte a la vida,
sacude ese misterio de piedra, luz y astros.
El padre de los versos, tanto que nos conoce,
que nos pasa la esencia en sus granos de azúcar,
vivifica los ojos de nuestra gran locura.
Sabe nuestros dolores, la carga del madero,
la lluvia que no cesa de parir las palabras.
Él sabe que dormimos entre el agua y el fuego,
entre el llanto y la risa como esponja de nube.
Estos humanos árboles van por sus manantiales
el Padre de los versos es luz en el camino.

Odalys Leyva Rosabal

Como los viejos valses

De súbito el relámpago que antecede al estruendo
quiso cortar de un tajo la tregua planetaria
y así desenganchar la ofrenda del chubasco
en la arcilla caliente de las reminiscencias.
Y en las fotografías escavadas con túneles
que cierta vez cruzaron los trenes del deseo
la sabia de los niños regó voz de verano.
Y era por la inclemencia de las tardes zanjadas
con la germanización de los blandos insectos
que los carpelos rubios aún bajo las guácimas
coloreaban de luz espiras de relámpago.
Debimos escapar de la fotografías
y aparecer en Suecia, en Austria, en cualquier parte
adosados al plan de una historia cualquiera
como Alicia furtiva convertida en ganzúa,
por el ojo sagrado de alguna cerradura_
Allí giran fallebas como los viejos valses
con sus giros graciosos tiernas caricaturas
o como rueda el ojo por la senda del polvo
en la interpolación de los bajorrelieves.
Debimos escapar al pozo de las llaves
y amanecer en Viena con sus fotografías
desteñidas y sucias como los viejos valses…
como los viejos valses
tres tiempos de un compás
amodorrado.

María Eugenia Caseiro

POEMA EXALTADO

Qué te pasa poeta con las dudas
que al crecer de la vida, te devoran?
Ya no juzgas la caricia de las putas
ni el impío dolor de la señora
que alguna vez se queda viuda
y usa sólo un ojo cuando llora?

Qué los parió a los gatos
que acarician las piernas con su cola!
Me agobia el niño que al encargo
viene a pedirte sumiso la limosna.
Me revienta la rubia cincuentona
que aparenta disfraz de mocetona.

Qué te pasa poeta, ya no escribes
de la memoria, la nostalgia y el amigo,
ni del recuerdo del comienzo que te inhibe
por el apuro genital, definitivo?
Arrinconaste la quimera que buscabas
en la torpe estampa del olvido.

Qué te pasa poeta, ¿no aprendiste?
La promesa es cuestión desvergonzada
y la limpia sonrisa ya no existe,
fue aflictivo tempesteo de un verano,
necesidad de que el otro satisfaga
su ego tan ridículo y humano.

Norberto Pannone

CENTRO CULTURAL Y CARTA LIRICA F H

Carreta de los Henríquez en la finca El Laberinto

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