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Catorce Decimistas Cubanos

 

mapa de cuba

 

 

 

CATORCE DECIMISTAS CUBANOS

del   SIGLO XX

palma real cubana

La palma real cubana

Frente de Afirmación Hispanista, A. C.

México, 2016

 

 

Recopilación de

Lorenzo Suárez Crespo

y Francisco Henríquez

 

 

Frente de Afirmación Hispanista, A. C.

Castillo del Morro   114

11930, México, D F:

 

INTRODUCCIÓN

La décima octosilábica se inició en la Península hispánica, parte de lo que fue la Hispaniae romana, a principios del siglo XV, sin que los filó logos puedan señalar quien fue el primer decimista castellano. ¿Fue acaso el marqués de Santillana (1398-1458)?:

                             

                              Çelestial lumbre lumbrosa,

nuevo sol en Guadalupe,

perdona, si mas non supe,

mi lengua deffettuosa.

Ninguna fue tan verbosa

de los nuestros preçeptores,

sanctos e sabios dottores

qu’en loar los tus loores

no recreçiessen errores,

fuesse rimo, fuesse prosa.

 

¿O fue quizás Juan Alfonso de Baena (1375-1434)

 

Señor alto, rey de Espanna,

por daros plaçer y viçio

y façeros gran serviçio,

to tome carga tamanna

de entrar en tal montanna

contra dos tan sabidores

y muy lindos trovadores,

de Castilla los mejores.

líbreme santa Susanna

de estos dos y su conpanna!

 

Lo evidente es que a mediados de siglo se fue consolidando lo que se llamó copla real en dos variantes. La primera y preferida fue ABAABCDCCD y la segunda ABBABCCDDC. A principios del siglo XVI, un anónimo de Salamanca compuso setenta décimas ABBAACCDDC, metro que ha prevalecido hasta ahora especialmente en Hispanomérica, siendo en las Islas Canarias, las de Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo las que más poetas decimistas han producido. En el siglo XIX surgió un genio de la décima en Cuba: Juan Cristóbal Nápoles Fajardo.

Hacia finales del siglo XX el profesor Maximiano Trapero, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, realizó profundos estudios sobre la décima en Cuba, y además sostuvo encuentros de decimistas en aquella Isla canaria,a la cual asistieron no solo repentistas de Cuba y Canarias, sino de varios países hispanoamericanos.

Hoy existen en Cuba centros decimistas que editan y congregan a los poetas, destacándose el “José Vasconcelos de Guáimaro, que reúne en torno a Décima al filo las aportaciones femeninas.

En Pinar del Rio, la Casa  “Celestino  García”  reúne a los cantores de Vueltabajo a las orillas del río Guamá, la que está promoviendo a una nueva generación de poetas.

Es preciso mencionar a la revista Carta Lírica, que desde hace veinte años ha difundido y defendido la décima salmantina dentro y fuera de Cuba.

A continuación presentamos diez décimas salmantinas  de cada uno de catorce poetas del siglo XX, la mayoría de ellos repentistas, de renombre en Cuba y en el mundo.

Fredo Arias de la Canal

Ciudad de México.

Otoño de 2016.

 

 

 

acotdeén

 

PEDRO GUERRA  ROJAS (1909 -1977)

pedro guerra

Nació  en La Habana.

Fue un improvisador brillante en el  giro  de la décima cubana. Lo conocí en Unión de Reyes en la década de los 40´s, de sus frecuentes visitas a mi pueblo, donde sostenía elocuentes  diálogos poéticos con Rafael Rubiera, Sergio Mederos y otros genios de la décima improvisada y escrita.

Era muy solicitado en conciertos decimísticos y otros actos literarios de su tiempo. Con el comienzo de la radiodifusión en Cuba, tuvo parte activa en tales actividades. Sin lugar a dudas, Pedro Guerra fue  una  gloria en el arte de  improvisar buena décima  de  una estética perfecta. Pudiera decirse que estaba a la altura del poeta español Gaspar Núñez de Arce.

 

PEDRO GUERRA  ROJAS

En el primer aniversario de la

muerte de Patricio Lastra

(fragmento)

1

Cuando el destino inclemente

suelta la mala influencia

la flor que nos brinda esencia

pliega el cáliz tristemente.

Pierde su fuerza el torrente,

no levanta vuelo el ave,

la fruta que rica sabe

deja el gajo, y rueda al suelo

y todo lo cubre un velo

nostálgico, triste y grave.

2

Y como por un dictado

que cede a fuerza mayor

pierde la planta el verdor

con el rocío perlado.

El eucalipto empinado

se mustia en medio del monte,

se encapota el horizonte,

agota el río sus cuencas

dobla la palma sus pencas

y cierra el pico el sinsonte.

3

Pues Patricio estará allí

donde se improvisa un verso

ancho como el universo

radiante como un rubí.

Vaciando su frenesí

firme, sin un menoscabo,

batallando como un bravo

siempre en la primera fila,

al frente del bando lila

y su trío Ariguanabo.

4

Y siempre que un beneficio

de muchas fiestas se harán

muchos más recordarán

la tonada de Patricio:

de todo será propicio

en la fiesta organizada,

hasta por la madrugada

en que el licor nos enerva,

mientras el panteón preserva,

su osamenta venerada.

5

Pecadores y profanos

que somos, nos es posible

un estudio definible

de tan profundos arcanos.

Los aspectos más cercanos

se pierden en el misterio

y cuando frente a ese imperio

de tantas cosas inciertas,

la vida cierra sus puertas,

se abren las del cementerio.

6

Cuentan los espirituales

que la muerte nos transforma

y que perdemos la forma,

no las cosas esenciales.

Si estos detalles son reales,

algo que no dudaría,

yo a pleno pulmón diría

con el laúd en la mano:

hemos perdido un hermano,

pero no su poesía.

 

 

Tomado de “Guitarras del Exilio Cubano

 

 

DÍA DE LOS REYES MAGOS

Un niño en la rica cuna

saludable y sonrosado

duerme como acariciado

por la cómoda fortuna.

Besa un rayo de la luna

su piel de rosa y armiño

y un padre con el cariño

que lo inspira y emociona

con mil juguetes corona

la blanca cuna del niño.

Programa “Bando azul”

6 de enero de 1943

1

Pregunta noble mujer

qué cosa es el sentimiento

y quiero en este momento

su pregunta responder.

Yo le  quisiera exponer

sin número de razones,

fuente de las emociones,

alma mater de mi arte,

flor del espíritu, parte

tierna de los corazones.

De “diálogo  con Naborí”

2

El olvido es la más cruel

recompensa que se da

al que por el mundo va

regando gotas de miel.

Pero si en este vergel

donde la gloria vegeta

que se titula planeta

lleno de pompas y flores,

se olvidan cosas mejores

que los versos de un poeta.

Programa “Jirón Campesino”

1942

SITIERO

El sitiero en esta feria

aumenta su desconsuelo,

porque con el gris del cielo

viene el gris de su miseria.

Para qué hablar de esta seria

heredad con albedrío,

de la tristeza y el frío

que hay del guajiro en la casa

si en Palacio no se pasa

la miseria del bohío.

Tomado de “Guitarras  del Exilio

Cubano” y “Décimas Cubanas”

 

 

contrabajo

GUILLERMO SOSA CURBELO (1915-2001)

sosa curbelo

Nació en Sagua la Grande, provincia de las Villas.

Desde su juventud  se dedicó al arte de la improvisación, Fue uno de los repentistas más ágiles  que ha dado Cuba en todos los tiempos.

Además de actuar en eventos locales y nacionales, en su bella ciudad natal, actuó en programas radiales.

Escenificó candentes controversias con los mejores decimistas de Cuba, como Pablo León, Sergio Mederos, Ángel Valiente, Jesús Orta Ruiz… En las emisoras de La Habana también se presentó en múltiples ocasiones.

Cuando vino a Miami se integró a la ya vasta familia decimística y participó en emisoras locales y en todo cuanto tuviera que ver con la ¨Mágica Estrofa Nacional”. Guillermo Sosa Curbelo tiene bien ganado el espacio de gloria que le pertenece en la historia de la décima cubana.

 

Una vez dijo:

 

“Bolívar fue tan amigo

del humilde y del hambriento

que quiso en algún momento

sembrar Los Andes de trigo”

 

GUILLERMO  SOSA CURBELO

 

LA ABEJA

1

Esa obrera, que consume

la eximia ofrenda del gajo,

la que va y viene al trabajo

en un coche de perfume,

la humilde que no presume

de la mejor vestidura,

farmacéutica que cura

sin cobrar las medicinas,

trabaja entre las espinas

y duerme entre la dulzura.

2

Hace con gala vistosa

un estreno en el rosal,

cuando el nimbo matinal

es el matiz de la rosa.

Logra llenar presurosa

sus alveolos sin embudo;

Dios omnipotente pudo

hacer, sabio y altruista,

a esta laboratorista

que nombro tan a menudo.

3

De la taberna auroral

se abre la puerta olorosa,

y ella viene silenciosa

al mostrador de cristal.

Los imanes de panal

comprometen su regreso;

y en un afiebrado exceso

por sus químicas labores,

torna el néctar de las flores

en un néctar más espeso.

4

Puede sin brújula hacer

sobre un océano verde,

un viaje y no se le pierde

el camino del taller.

Sabe lo que hay que traer

desde el primer recorrido,

y dónde está contenido

el néctar que un cáliz tapa,

porque se conoce el mapa

antes de haberlo leído.

 

LA MANO

¿Qué significa la mano

que el bien o el mal nos imparte,

a más de ser una parte

primordial del cuerpo humano?

Del organismo cristiano

es una organización

que, de acuerdo con la acción

dictada por la conciencia,

hacen una confluencia

la mente y el corazón

2

Mano, la mano primera

de Adán en el Paraíso

que cuando  le fue preciso

tejió un delantal de higuera.

¿Qué aguja, qué lanzadera

lo tornó profesional?

¿Qué profesor ancestral

movió su mano confusa

que hizo la primera trusa

de un retazo vegetal?

3

¡Mano aquella de Moisés

que cuando golpeó la roca,

más que mojarse la boca

se salpicaron sus pies!

Fue la mano que a través

del desierto se movía…

Cuando la mano subía

el éxodo adelantaba,

y si la mano bajaba

el pueblo se detenía.

4

¡Mano suprema también

fue la mano de Isaías

que le describió los días

de luz a Jerusalén!

Describió cómo y por quién

vendría la Redención,

cómo la tribulación

abrirá el cráter del odio

y cómo hará el episodio

sangriento al Armagedón

5

Manos, para que las vea

el incrédulo ostentoso,

son estas del luminoso

Maestro de Galilea,

que José de Arimatea

las guardó, tensas y heridas

y aunque fueron escondidas

todavía están haciendo

milagros y repartiendo

amor y salvando vidas!

 

LOS ÁNGELES DEL RECUERDO

 

(fragmento)

 

 

La ves llegar, sin llegar,

y estar,  habiéndose ido,

cuando tu recuerdo ungido

de amor la trae tu hogar.

La ves por la puerta entrar

sin alterar los cerrojos,

y agitándose manojos

de magnolias sin romperlas,

se pierde bajo las perlas

que le regalan tu ojos.

 

 

 

Tomado de “Guitarras del Exilio Cubano

“Décmas Cubanas”

 

 

guitarra

ÁNGEL VALIENTE (1916-1987)

Ánel valiente

Valiente (Angelito) nació el 28 de febrero de 1916, en la zona tabacalera de San Antonio de los Baños, provincia de La Habana. Cursó la enseñanza elemental en una escuela pública de su barrio natal. Interrumpió sus estudios para dedicarse al trabajo en vegas tabacaleras y otros oficios, pero siempre fue un lector incansable, logrando cierta cultura autodidacta. Desde sus ocho años improvisaba décimas.

Ya en  su juventud había logrado una fama nacional a través de los programas radiales y la televisión. Figura entre los improvisadores cubanos de más arraigo popular. Murió el 21 de enero de 1987, en su pueblo natal.

 

 

Tomado de “Décimas para la Historia”

Por Maximiano Trapero

 

En un ocasión dijo:

 

“Porque la holganza y el bien

tienen puntos elevados

mientras más encadenados

los sentimientos estén”

 

ÁNGEL VALIENTE

 

LA MUERTE

1

Ojalá tenga la suerte

pocas veces conseguida

de que florezca mi vida

para cantarle a la muerte.

Ella es la mirada fuerte

en incontenible acecho;

y como en un marco estrecho

la mentira de vivir

y la verdad de morir

se me juntan en el pecho.

2

Para hablar de las mañanas

y las tardes que se van,

la vida y la muerte están

juntas como dos hermanas.

Las inquietudes humanas

no tienen razón de ser,

si aceptamos que nacer

es la acción que nos convierte

en más hijos de la muerte

que de la propia mujer.

3

Los  que aceptan que morir

es pasar a mejor vida,

que sólo hay carne vencida:

y no el derecho a vivir,

esos, con un sonreír

de niños, la muerte esperan;

y nunca se consideran

íntegramente vencidos,

como si extraños fluidos

de otras vidas recibieran

4

Los que niegan la existencia

del eterno “Más Allá”,

y entienden que todo está

del mismo cuerpo en la esencia,

ésos, con una impaciencia

triste que los desanima,

quieren que el tiempo se exprima,

que dé más de lo que puede,

y el tiempo no retrocede,

y les pasa por encima.

s

La muerte. enorme gigante,

invisible, puesto en pie,

no se siente, no se ve

y en todo está vigilante.

Nadie adivina el instante

de su exacta aparición,

brota de la contusión,

porque se proyecta igual

en la punta de un puñal

que en brazos de una pasión.

6

Muere un niño de igual modo

que morir puede un anciano:

en la amplitud de la mano

de la muerte, cabe todo.

Hecha sombra, en el recodo

de cualquier camino, está;

y cuando a buscar se da

uno para su rebaño,

no le interesa el tamaño

ni hacia qué lugares va

7

Por cuanto de radical

tiene la muerte, la quiero:

lo mismo quiebra el acero

como el más simple metal.

El orgullo personal

en sus garras se hace añicos;

y suelta como abanicos

sus tentáculos salobres,

sorda al clamor de los pobres,

sorda a la voz de los ricos.

8

Una muerte producida

por la vía del suicidio,

nos dice cómo el presidio

deja escapar una vida.

La muerte para el suicida

es vía de flor y estrella,

pues cuando bajo la huella

del dolor no puede estar,

lo hace, pensando encontrar

su liberación en ella.

 

 

 

 

piano

FRANCISCO RIVERÓN HERNÁNDEZ (1917- 1975)

francisco riverón

Nació en Güines, provincia de La Habana, Riverón  publicó: Surco y Taberna (1950-1951), Cosecha (1954), Decimar y 4 Poemas Civiles (1956), Antología Guajira (1958), Caimán Sonoro 1959), José de los Cubanos (1960), Amor 365 días (1960), Huésped de la Voz (1961), Postigo al Amor (1963), Todo el Amor (1963), La Voz de los Objetos (1964), Las Mejores Décimas de Amor.

Riverón Hernández no ha muerto ni ha sido olvidado, porque el pueblo no olvida a los poetas legítimos, y a la larga reviven por sus obras y por el reconocimiento que ellas inspiran como patrimonio de la Nación.

 

 

Por la elevación y finura de sus  décimas, este decimista es considerado el

precursor de la décima moderna en Cuba

 

 

Tomado de su propio libro y otras publicaciones

Redondilla de Riverón:

“Anda por la calle un niño

huérfano hasta de la vida,

tiene la boca zurcida

por el hambre de un cariño”

 

FRANCISCO RIVERÓN HERNÁNDEz

MATANZAS

 

1

por una herida plural,

con un afuera de sal

y una dulzura en la puerta.

Joya que fue descubierta

en una concha esmeralda,

Cuba soñando a tu espalda

se embriaga de tu paisaje,

muchacha con un encaje

blanco y azul en la falda.

2

Semblante siempre distinto

cuando alegre o cuando triste

ayer novia y verso fuiste

de Gabriel y de Jacinto.

El arte se te hizo instinto

y lo sonoro es tu fin…

Hoy de risueño jardín

que Dios a la tierra diera,

estás en la primavera

de Carilda y de Agustín.

3

Yo, soñador y viajero

de las rimas y las cosas,

llevé a tu fiesta de rosas

mi ansiedad de jardinero.

Mi verso, color de obrero

hijo-angustia de los valles,

se dio en amor a tus calles

cuando mi labio de prisa

apuró en una sonrisa

la gracia de tu Versalles.

4

De Pueblo Nuevo, el amigo

de las ventanas en flor,

salió una noche tu amor

a enamorarse conmigo.

El tiempo se dio en testigo

de tu entrega y de la mía;

y el cielo de tu bahía

se quedó en mis ojos preso,

cuando se dieron un beso

tu embrujo y mi poesía.

5

Prendí aretes en tu oído

hechos de dulce palabra,

cuando un silencio del Abra

se colgó de mi sonido.

Anduve por ti vestido

de tu clima y de mi afán,

entre el Palenque y el Pan

mi voz encendió un guateque

y un beso del Mayabeque

se me mojó en el San Juan.

6

Entraña de Bellamar:

Cielo del cielo escondido,

pupila de un encendido

milagro de oro solar.

El tiempo dejó su andar

en agua cristalizada…

y le dice a la mirada

el asombro del encuentro:

¡La tierra puede hacia dentro

romperse en una alborada!

7

Humilde voz del batey,

miel que se muele y se pierde,

recorrí un pañuelo verde

con un nombre siboney.

En los ojos de tu grey

encontré un dolor mojado

y en traje recién cortado

que te cosió la tristeza,

vi vestida tu belleza

de un luto como estrenado.

8

Cuando una vena de yodo

se desangró en tus aceras

la sal de aquellas ojeras

hizo rebelde tu modo.

Sentí que lloraba todo

por el rato de un hastío,

tu pueblo me supo a brío,

a corazón y a mambí…

¡Y tan tuyo me sentí

que nunca fui menos mío!

9

Hoy, que te canto lejano

con una arruga en la frente,

inventa mi verso el puente

con que te tiendo mi mano.

Pero ya  siento cercano

mi júbilo de algún día;

sobre  tu sed de alegría

exprimiré un nuevo fruto

y no vestirán de luto

tu embrujo y mi poesía.

10

Espérame en esta fecha

de las esquinas felices,

que si hay sombra en las raíces

habrá luz en la cosecha.

Con música de mi endecha

te pondré en el pelo un lazo,

me colgaré de tu brazo

a repetir el sendero

y el corazón matancero

se me dará en un abrazo.

 

De su Antología “Desde  donde vivo”

violin

RAFAEL RUBIERA

rafael rubiera 5

(Nació en San Antonio de Río Blanco, Jaruco, 31 de julio de 1922-Madruga, 12 de febrero de 1996). Es uno de los decimistas –poetas– populares cubanos más notables e influyentes del pasado siglo. Sin embargo resulta paradójico que sea prácticamente desconocido a lo largo del país. Coetáneo de Jesús Orta Ruiz, Francisco Riverón Hernández, Angelito Valiente y el resto de los improvisadores que conformaron la avanzada renovadora del verso campesino a partir de 1940, publicó sus primeros poemas –un total de cinco– en El País Gráfico en 1950: RomancesAsíRumbo al albaAusencia mía y Bacará. Así fue superándose a sí mismo hasta la aparición de Sílabas de yagua (Editorial Tosco e Hijos, La Habana, 1956), su primer cuaderno de poemas.

Con los aciertos y limitaciones propias de un guajiro que quiere hacer literatura, hay que señalar que dicho volumen constituye un valioso testimonio lírico, si bien lo más ponderable es la casi permanente preocupación por la situación del campesinado, así como una clara voluntad política. Como en el resto de sus compañeros de causa, en sus composiciones se aprecia el hálito de Lorca y los demás neo popularistas españoles

 

Tomado de la revista digital

 MAYABEQUE

 

RAFAEL RUBIERA

 

IDENTIDAD

 

Mi verso es café de ahora

en la jícara de antes;

de anochecidos estantes

vino trayendo la aurora.

La mano renovadora

lo liberó del pasado,

y todo en  gris, separado

de Dios  por un alto muro,

pudiendo ser de oro puro

es de plomo resignado.

 

CANTO PRIMERO

1

Viajera de pie sedeño:

cuando duermo en horas altas

como una visión asaltas

la desnudez de mi sueño.

Y qué pobre, y qué pequeño

soy ante ti, cómo oyera

Dios mi guitarra parlera,

si en el fondo de tus ojos

comprendieran mis antojos

el sol  y la primavera.

2

Pero… ¿Para qué soñar

lejanías, ángel mío?

¡Es tan negro mi navío

en el azul de tu mar!

¿Para qué voy a esperar

una rendida mirada

de ti, que en la voz alada

y musical de la brisa,

cuelgas tu blanca sonrisa

y se vuelve una tonada.

3

No. No te acerques, ya el día

huyó de mi pensamiento;

no, no te bebas mi aliento

de taberna húmeda y fría.

Mi voz inocularía

veneno en tu voz timbrada.

Yo tengo la voz viciada

de lágrimas y de  alcohol,

déjame soñar el sol

en mi eterna madrugada.

 

 

CANTO SEGUNDO

1

Nada tiene una visión

clara de por qué te fuiste;

mi casa parece un triste

signo de interrogación.

Ven, dulce prolongación

de mis noches de tormento,

cuéntame el último cuento

con tu voz, mina de arte,

y si no quieres quedarte

ven, y te vas con el viento.

2

¿Tú no has visto la embriaguez

de azul que en mis ojos arde?

Mañana será muy tarde

para amarnos otra vez.

Ven, prematura vejez

me acecha como un castigo,

y mi amor es un mendigo

que desnudo el hombro lleva…

qué dicha de ropa nueva

si pudiera estar contigo.

3

Tus ojos se me han hundido

como agujas, alma adentro;

la tarde gris del encuentro

fue el prólogo de tu olvido.

Mi verso, pájaro herido

se quedó mudo sin ti;

ven, y no vengas por mí,

triste sembrador de abrojos;

ven, sólo a buscar tus ojos

que se te han quedado aquí.

 

 

Y… ÚLTIMO CANTO

 

1

Era una tarde de cuentos

románticos…  una tarde…

el viento, espía cobarde,

seguía tus pensamientos.

Eran palmas, monumentos

a libertades inciertas,

y eran corrientes desiertas

que, olientes a madrugada,

iban como una pesada

carga de ilusiones muertas.

2

Y eras tú, tú que venías

con tu risa de agua clara,

buscando quien te contara

azules melancolías.

Dos islas negras traías

bogando en un mar de ojeras,

y el pelo, hilachas ligeras

de siete noches sin luna,

se te enroscaba sobre una

insinuación de caderas.

3

Y era yo, viajero ajado

por los aires del asombro,

con un sueño gris al hombro

y una flecha en el costado.

Llegaste a mi ser cansado

de presentirte y soñar,

y éramos los dos un par

de enamorados del sueño

mirando al río, pequeño

y triste esclavo del mar.

 

 

 

tambor

JESÚS ORTA RUIZ (Indio Naborí, 1922-2002)

jesús orta ruiz

Jesús Orta Ruiz (Indio Nabor) nació el 30 de septiembre de 1922 en San Miguel del Padrón, La Habana. Habiendo nacido en el seno de una familia campesina cubana, su punto de partida en la poesía no podía ser otro que la décima.

Desde niño empezó a despertar admiración entre sus vecinos con sus improvisaciones. Joven, se desempeñó en varios oficios y se destacó como decimista improvisador, a la vez que se cultivaba para saltar del canto a las letras, cosa que logró con grandes esfuerzos, siendo reconocido hoy entre los más notables poetas de Cuba y habiendo recibido, entre otros, el Premio Nacional de Literatura de 1995. Pero su etapa juvenil de repentista ha dejado profundas huellas en el pueblo y en los nuevos cantores decimistas, que todavía se le invoca con emoción en toda competencia de improvisadores

 

Tomado de “Décimas para la Historia”

Por Maximiano Trapero

 

 

 

Sentencia de Naborí:

 

“Sigue tirando alfileres

hacia el lugar donde estoy,

que cuando sepas quien soy

no vas a saber quién eres”

1

Llovizna, está gris el cielo,
en el aire, qué humedad,
como si en la inmensidad
alguien cepillara hielo.
Hilo elástico de vuelo
recoge la tarde fría,
en la gris melancolía
de un parque viejo y tristón
donde los pájaros son
racimos de melodía.

2

Has vendido tu ilusión
sin ver que el amor castiga
al viviente que no siga
la ruta del corazón.
Pobre quien de su pasión
la corriente no desata,
y fríamente, y barata
vende su luz a las nieblas.
Ya te verás en tinieblas
bajo lámparas de plata.
3

Un día, el más triste día
de la más plomiza calma,
cuando te busques el alma
te la encontrarás vacía.
Ya verás cómo te hastía
tu mentira de oropeles:
hallarás entre tus mieles
acíbar de pena muda
y te sentirás desnuda
envuelta en lujosas pieles.

 

De “Viajera Peninsular”

 

AMOR GUAJIRO

1

Como emergiendo sombrío

del ancho cañaveral,

se asoma al camino real

tímidamente un bohío.

En el ocaso hay un río

de luz, un monte que arde,

todo en caprichoso alarde

de espejismos carmesíes,

mientras lanzan los totíes

el estertor de la tarde.

2

Es cuando por el camino

entra esa calma infinita

en que el paisaje medita

y medita el campesino.

Cuando el astro vespertino

de pestañas temblorosas

hace guiños a las cosas

y brilla como si fuera

fosforo azul que encendiera

el central y las «chismosas».

3

Hay más luz: en la ventana

oliente a silvestres flores,

son dos redondos fulgores

los ojos de una cubana.

De su rostro, flor de grana

hizo nuestro mediodía;

y en la gris melancolía

del anochecer guajiro,

su mirada y un suspiro

van hacia la lejanía.

4

Hacia donde una tonada

corre con el aire blando

y se acerca galopando

sobre una larga mirada.

Es la voz emocionada

de un campesino trovero

que, con los cascos de acero

de su jaca cevoruna,*

viene partiendo la luna

caída sobre el sendero.

5

Al fin, entra por el trillo

–imán de su sangre moza–

y embrida frente a la choza

de bien peinado cerquillo.

Bienvenida le da un grillo

parlanchín sobre el guayabo;

y Leal, el perro bravo,

sale del bohío aprisa,

llevándole una sonrisa

loca en la punta del rabo.

(1943)

 

* Cevoruna: corrupción guajira

de la palabra cervuna.

 

EL LAÚD

1

Llegaste, viejo turista,

todo empolvado de olvido,

y te ha rejuvenecido

tu verde y azul conquista.

Ebria se quedó tu vista

de ceibas y palmas reales

y entre los cañaverales

para siempre has enterrado

tu recuerdo constelado

de balcones medievales.

2

Amaste a la novia ingrata

del juglar, sin más fortuna

que la plata de la luna

y sus canciones de plata.

Mas hoy no eres serenata

al pie de un castillo umbrío:

hoy suenas al par de un río

para que abran sus cerrojos

las ventanas de unos ojos

y la puerta de un bohío.

 

De su libro “Cristal de Aumento”

 

 

 

laúd

GUSTAVO TACORONTE (1922-1980)

gustavo tacornte

Gustavo Tacoronte, además de sus condiciones  naturales para ser un abanderado de la décima nueva, tuvo la suerte de pertenecer a una familia que poseía determinados recursos materiales. Esta circunstancia le permitió estudiar y crear, para uso propio y el de sus amigos, especialmente Naborí, una buena biblioteca donde no faltaron las principales voces de la lírica española e hispanoamericana. Cuenta el Indio Naborí que en las frecuentes veladas que pasaban juntos él y Tacoronte en la casa de este último en Cuatro Caminos, lo más frecuente era que hiciesen lecturas comentadas de grandes poetas de la lengua, especialmente de los modernistas, posmodernistas y de la vanguardia. No resulta aventurado imaginar que uno de esos poetas era Federico García Lorca, cuya obra y vocación popular dejó tan profundas

huellas en ambos poetas.

 

 

Redondilla de Tacoronte:

“Muchacho, púlete y deja

esa actitud que te crispa;

no se debe ser avispa

si se puede ser abeja”

 

GUSTAVO TACORONTE

CÉSPEDES

 

 

A Céspedes, héroe, cierto

español soberbio dijo

“tenemos preso a tu hijo,

ríndete y será liberto”.

Y él, que prefirió estar muerto

a rendírsele al tirano,

con un tono soberano

no demoró en exclamar:

“Soy más que el padre de Oscar,

padre del pueblo cubano.”

 

 

ÉTICA

La modestia es el anillo
que verás siempre en mi dedo,
el orgullo siembra miedo
como si fuera un gatillo.
El padre de Ismaelillo
dijo con la voz más pura:
“viva yo en modestia oscura,
muera en silencio y pobreza,
que ya verán mi cabeza
por sobre mi sepultura.”

 

 

RESPETO

 

 

Si encontrara una mujer
que me diera su cariño,
con la presencia de un niño
dejaría de beber.
Pero eso no puede ser,
porque hay puntas que me hieren
y como aquí no me quieren,
en la frialdad del polo
tendré que morirme solo
como las águilas mueren.

 

 

PIES FORZADOS

El perro del cazador
mueve la cola, olfatea,
sale al instante y rastrea
a la voz de su señor.
Suena un tiro aterrador,
un ave que se desploma,
va, entre sus dientes la toma,
y luego vuelve a su dueño
con el sangrante y pequeño
“cadáver de una paloma.”

 

 

EN EL CORNITO

 

 

Cornito, te visité
y en tus líquidos espejos
con los gigantes más viejos
de la flora conversé.
A un jagüey le pregunté:
¿dónde está el poeta ausente?
y me dijo: está presente
debajo de aquella guara
donde fresca limpia y clara
se desliza la corriente.

 

 

BOHÍO

Un bohío desgreñado
por las cornadas del viento,
cobijó mi nacimiento
nueve lunas esperado.
Me dio mi primer calzado
una palmera jimagua,
y yo no sé con qué agua
las mejillas me mojó
el río que se llevó
mis zapaticos de yagua.

 

 

SOBRE EL VERSO

 

 

Mi verso trasnochador
cuando a caminar empieza,
igual que un ciego tropieza
entre la espina y la flor.
Mi verso es un ruiseñor
con las dos alas partidas,
porque manos atrevidas,
en minutos infelices
le abrieron las cicatrices
a mis antiguas heridas.

 

 

LA DÉCIMA

 

1

La décima que yo quiero

tiene una plaza española

donde la muerte se inmola

entre el toro y el torero.

Espada, piel, asta y cuero,

con un vestuario andaluz,

larga y mortífera cruz

con sangre hirviente se lava

y sobre un lomo se clava

como una lengua de luz.

2

Amo la mano que funda
y la mano que destruye,
amo la sombra que huye
y la luz que la circunda.
Amo la tierra fecunda
que el campesino trabaja,
Porque la tierra que cuaja
nuestro sudor en fortuna,
nos da el cetro de la cuna
y el pino de la mortaja.

3

Cuando se desborda en trino
el agua de la ternura
lava con su mano pura
la camisa del camino.
El sinsonte, campesino
maestro de su garganta,
desde un ciruelo levanta
su pico —llave del cielo—
y colgado del ciruelo
es una fruta que canta.

 

 

Décimas tomadas de varias fuentes

 

 

 

 

bandurria

NORMAN RODRIGUEZ, Bolondrón 1920-Miami 1988.

norman rodriguez

Curso estudios  en la Escuela Normal para Maestros de Matanzas, donde se graduó en el año 1950; ejerciendo el Magisterio durante 16 años, hasta 1966. Miembro de la “Pena Literaria de Matanzas”, colaboró en casi todas las publicaciones locales.

Incluido en varias Antologías de poetas matanceros obtuvo en 1959 el Premio Nacional de Poesía otorgado por el Liceo de la ciudad de Matanzas para conmemorar el Centenario de su fundación. Desde Noviembre de 1970 hasta su deceso, (1988) residió en los Estados Unidos de América. El poeta Norman Rodríguez cultivó preferentemente el soneto, la décima y el romance. De su extensa obra dejó publicados infinidad de cuadernos: décimas, sonetos, romances. Fue ganador de varios premios literarios internacionales.

 

NORMAN RODRÍGUEZ

 

 

CANTO A LA MULATA CUBANA

1

África puso el carbón

en tu blancura de caña;

pero entre Cuba y España

te hicieron el corazón.

Mulata: tus manos son

dos ángeles de canela.

Ébano, rosa, candela

por música subrayada.

Debajo de tu mirada

la vida se aterciopela.

2

Mulata, fuego redondo:

la brisa que te desgreña

se pone suave y pequeña

para acariciarte a fondo.

Mulata, yo no me escondo

para decirlo: confieso,

pregunto, sabor espeso,

dulzura que se derrama:

¿quién no se quema en tu llama

cuando tú enciendes un beso?

3

Tienes de sal y madera

de guitarra la cintura,

y en tu gesto la ternura

crece como enredadera. . .

Haces cántico y bandera

de tu luz: ágil melado,

pulpa de jazmín tostado,

mazorca de agua y de noche.

¿Cómo no amar tu derroche

de almidón perfeccionado?

4

¿En qué única hilandería

han hecho tu sien, tus venas,

tu sangre que cabe apenas

en un grano de alegría…?

Mulata (casi diría

ensayo de caramelo),

lo que le falta a tu cielo

tu carne lo desempata. . .

si hasta la luna es mulata

cuando se acuesta en tu pelo!

5

Tu risa: cántaro, espuma,

cosecha de cascabeles,

almíbar en fiesta…; hueles

a vida, a selvas…; abruma

la fragancia que te ahúma. . .

Nada tienes por hacer:

consuelo fácil de ver,

pasto para la mirada:

¡como si la madrugada

se vistiera de mujer!

6

¡Qué secretos, qué de brillos

le robas a la mañana,

que entera se te desgrana

en pétalos amarillos….!

La tarde trama bolsillos

donde echarte la silueta;

y el aire, que te respeta

desde el tobillo a la frente,

cuando no te toca, siente

alarmas de azúcar prieta. .

7

Mulata: sueño logrado,

hecho de una sola pieza.

El paisaje se endereza

para regirte el costado.

Entre el humo desatado

que te borda la sonrisa,

el alma se te divisa.

No hay como decirte adiós.

Tu corazón vive dos

centímetros en la brisa.

EL VALLE

Desde La Cumbre a la Ermita,

todo calma, todo amor,

el valle es como un dolor

mojado en agua bendita.

Curva de luz infinita,

no hay un color que le falle.

Cuando quiso hacer un valle

–es un decir por allí–

Dios hizo el de Yumurí.

¡y no le faltó un detalle!

 

 

 

 

LA DÉCIMA GUAJIRA

 

Cabes en una pizarra:

azúcar en eslabones. . .

Es la vida lo que pones

de codos en la guitarra.

El cielo te desamarra,

eres más que una canción:

ala de cada rincón,

color de todos los días;

si te pintaran, tendrías

la forma de un corazón.

 

LA MARIPOSA

 

Primer juguete de un niño

que nunca tuvo juguetes;

colores como de aretes

y prisa como de guiño. . .

Sobre el verde desaliño

circula —frágil hilacha—;

y se posa como un hacha

que se posara al revés,

con algo lento que es

cosa casi de muchacha…

 

 

 

 

bandolin

OSCAR PÉREZ MORO  (Puerto Padre 1922- Miami 1996)

oscar pérez moro

En Cuba fue administrador de empresas cañeras. En EUA donde residió desde 1962. Ganó concursos poéticos, entre ellos Diploma de Honor en 1968 por su poesía al día del Poeta Cubano. Este diploma está firmado por el Dr. Juan J. Remos, Presidente del Jurado, Dra. Delia Díaz de Villar Secretaria de Cultura Dr. Demetrio Pérez Presidente del Municipio de Matanzas, Rev. Padre. Eugenio del Busto, Pérez Moro ha publicado libros de Poesía bucólica, de distintas métricas, así como décimas del tipo criollistas: “Rumores de mi Bohío” (1972), “Así es mi Tierra” (1973) “Ríos y Palmas” (1985), “Lira Criolla” (1987) y ahora se presenta con este nuevo libro que el titula “Primavera Lirica” En 1988 obtuvo el primer premio, correspondiente a la categoría de Poesía Lirica Criollista, en el concurso auspiciado por el Colegio Nacional de Pedagogos Cubanos del exilio. Ha publicado libros en compañía de otros poetas del exilio.

Sería interminable la lista de premios ganados por este prolifero decimista cubano. Lo expuesto es una lista parcial.

 

 

 

OSCAR PEREZ MORO,

 

 

DIEZ DE OCTUBRE, GRITO DE YARA

1

Diez de octubre: cuando aquel

tañido de una campana,

fue la manigua cubana

novia de Carlos Manuel.

En La Demajagua es él

nuestra figura cimera,

con quien Vicente Aguilera

Masó, Perucho y Osorio,

luchan en su territorio

defendiendo su bandera.

2

Por eso mi patria es ara,

desde que se oyó sin miedo

el Himno de Figueredo

romper sus notas en Yara.

Allí donde se estrenara

el machete redentor,

vimos con cuanto valor

-por calles semi desiertas-

abrirse todas las puertas

para que entrara el honor.

3

Así vemos el comienzo

de una guerra larga y dura,

donde fue genio y figura

el Mártir de San Lorenzo.

Hoy que la distancia venzo

– del tiempo y de la memoria–

vuelvo a repasar la historia

de treinta y siete prohombres,

que colocaron sus nombres

en el libro de la gloria.

4

El Dátil, Bayamo y Guisa,

Santa Rita y Jiguaní,

obsequiaron al mambí

con una franca sonrisa.

Ya la esclavitud sumisa

lleva un machete en la mano,

y hasta Gómez y Marcano,

Mármol, García y Perucho,

–dentro del fuego, que es mucho-

cantan el Himno cubano.

5

Cuando llega el diez de Octubre

– fecha de tanto heroísmo–

el cubano de civismo

puesto de pie se descubre.

Hoy que un sistema insalubre

de la Patria nos separa,

con la vergüenza en la cara

se piensa en lo formidable

que es la fecha inolvidable

de nuestro Grito de Yara.

6

En esta fecha se inicia

la Guerra de los Diez años,

porque intereses extraños

se imponen a la justicia.

El sol nace, y acaricia

a la Demajagua en guerra,

y un hombre que no se aterra

– llamado Carlos Manuel–

escala con su corcel

los estribos de la Sierra

7

Siglos antes, esa grey

contempla en modo inhumano

quemar a un dominicano

llamado el Cacique Hatuey.

No hay justicia en una ley

cuando no admite razones;

y aún, en esas regiones

escuchamos todavía

como el ¡ay! de la agonía

de infelices corazones.

8

Es justo que hoy elevemos

hasta el cielo nuestra endecha,

como tributo a una fecha

que jamás olvidaremos.

Todos deberes tenemos

de decir nuestra verdad,

y admirar la lealtad

de los hombres que morían

porque en el alma tenían

vocación de libertad.

9

Grito de guerra, ¡qué grito!

un Diez de Octubre se oyó,

aquel que en Yara se dio

con amplitud de infinito.

Hoy recordar me permito

al bravo Carlos Manuel,

porque cuando pienso en el

digo: -al mirar mi bandera-

Quien diera, Cuba, quien diera,

otro grito como aquel.

10

Aquel grito redentor

rompió yugos y cadenas,

y redimió de sus penas

al esclavo sufridor.

El mambí libertador

saltaba por los barrancos,

y se vio que en muchos flancos

-de los campos de batalla-

sin temerle a la metralla

murieron negros y blancos.

De su libro  “Primavera Lírica

 

 

trompeta

SERGIO MEDEROS PÉREZ Matanzas, 1924-2004)

sergio mederos

Recopilados y seleccionados por José Luis Rodríguez Betancourt, rescatados de grabaciones y otras disímiles fuentes, integran este breve pero representativo conjunto poético de un trascendental improvisador. Participó en importantes emisoras como Cadena Azul, Radio Progreso y Mil Diez, y se presentó en numerosas ocasiones en los espacios televisivos Palmas y Cañas v Meridiano Campesino. En Radio 26 fundó el conjunto Serenata Yumurina. Entre los reconocimientos a su labor artística se destacan la Orden Raúl Gómez García, Certificado de Honor del Instituto Superior de Arte y la distinción Viajero Insular, que otorga la Casa Naborí, de Limonar.

Jesús Orta Ruiz (El Indio Nabori), lo tuvo en alta estima. De él dijo:

Su voz era afinada y melodiosa y ya comenzaba a buscar algo más que la rima y la métrica. Lo felicité por algunas metáforas bien logradas. Sin dudas, había en él una imaginación poética.

 

 

Tomado del cuaderno “Quise Imitar a Sinsonte”

“Es Carilda Oliver Labra

como Palas de Atenea

que a los huérfanos de idea

les remienda la palabra”

 

GLOSA

“Yo fuera un muerto distinto

si Matanzas me enterrara

por lo menos a una vara

de la tumba de Jacinto.

                        Jorge Manuel Quesada

1

Si cuando la parca impía

con su indiferencia helada,

en su oscura encrucijada

llegue a sorprenderme un día…

poner mi materia fría

junto al espacio sucinto

que ocupa nuestro Jacinto

bajo mi hermosa bandera,

en vez de un muerto cualquiera

yo fuera un muerto distinto.

2

Distinto, sí, diferente,

si con el mismo laurel

con que ornó la frente de él

ornara también mi frente.

Después que de un continente

sin límites regresara

y el sol quisiera en mi cara

todo su oro derretir.

¡Qué importaría morir

si Matanzas me enterrara!

3

Pero que enterrado fuera

en donde está Milanés

y que un frondoso ciprés

nuestros despojos cubriera:

que verme el rostro él pudiera,

y yo, mirarle la cara;

y que, en reflejos me hablara,

y yo. le hablara en reflejos

no más cerca ni más lejos:

por lo menos a una vara.

4

Estando junto a un panteón

que tanta grandeza encierra,

por debajo de la tierra

habrá comunicación.

Así, cuando esta armazón

llegue al último recinto.

“Yo fuera un muerto distinto

si Matanzas me enterrara

por lo menos a una vara

de la tumba de Jacinto.

 

AQUELLA TARDE

1

Aquella tarde me viste

recostado a tu ventana

y un silencio de campana

alegraba mi voz triste.

El saludo que me diste

fue más bien un hasta luego,

y el sonámbulo andariego

de tu mentira legal,

fue como un sol invernal

en mis mañanas de fuego.

2

El peso de la impaciencia

se me apoyaba en el hombro

y en el techo de tu asombro

goteaba la indiferencia.

El dolor de mi sentencia

se derretía en tu alfombra

y cual ave que se asombra

cuando el misterio la alumbra,

perforaba tu penumbra

con mis agujas de sombra.

3

Y fui tan dócil, tan fiel

como esclavo de la ira,

que el panal de tu mentira

me endulzaba con su hiel.

Aspiré en el tiempo aquel

extravagantes aromas,

y cuando el sol por las lomas

se burlaba de los llanos,

en el nido de mis manos

se dormían dos palomas.

4

Entonces tu indiferencia

tuvo un presagio de ruego

y fue cuando un ángel ciego

se te durmió en la conciencia.

La reja de la impaciencia

labró tu desierto triste,

y qué sola te sentiste

cuando desaparecer

para más nunca volver

aquella tarde me viste

 

AMANECER

1

Amanece, el sol se asoma

a los balcones de Oriente,

turbante enorme en la frente

vertical de cada loma.

Esparcen su rico aroma

bellas y diversas flores.

Sinsontes y ruiseñores

sueltan chorros de armonía

y se hace la lejanía

una explosión de colores.

2

Los rayos del sol al fondo

de las verdes dimensiones

son auríferos tendones

en un músculo redondo.

Las trenzas de un ángel blondo

cayendo en el palmeral,

serpentinas de cristal

en fiesta de primavera,

algo, como si se abriera

la cola de un pavo real.

De su libro “Quise Imitar al Sinsonte

 

 

 

 

 

 

 

tocororo

DARIO ESPINA PÉREZ  (1925-1996)

darío espina pérez

Nació en Limonar, provincia de Matanzas. En la localidad recibió la instrucción primaria. Realizó estudios secundarios  en la Escuela Provincial de Agricultura Álvaro Reynoso, de Colón. En la  Universidad de La Habana recibió los grados de  Ingeniero Agrónomo, Perito Químico  Azucarero y Doctor en Derecho. Fue Profesor y Decano  de la Facultad de Ingenieros  Agrónomos  de dicha Universidad y profesor  en la Facultad de Derecho de la Universidad de Pinar del Río.  Es autor de veinte libros, técnicos y literarios. Dirigió la  Antología Poética Hispanoamericana. En 1988 recibió el primer premio, en la categoría de Poesía Épica y Didáctica, en un concurso  auspiciado por el Colegio Nacional de Pedagogos Cubanos. Premio “Juan J. Remos”, de Cruzada Educativa.

En 1990, junto con un grupo de poetas, funda LA ACADEMIA POÉTICA DE MIAMI. Bajo su dirección se publicaron varios importantes libros “107 Poetas Cubanos del Exilio”, “Guitarras del Exilio Cubano”, “Perfiles de Maceo” y otros.

 

DESDE YARA HASTA ZANJÓN

 

 

(fragmentos)

1

Barrancas fue la primicia

de las tropas nacionales,

y dieron golpes triunfales

en ataques sin pericia.

Enfrentaron la milicia

en la ciudad bayamesa,

que atacada por sorpresa

por Céspedes y Marcano

fue el mejor golpe cubano

de la patriótica empresa.

2

Cuando Agramonte cayó

en un encuentro sombrío,

para llenar el vacío

Gómez lo sustituyó.

Así Céspedes llegó

a reparar la injusticia

que por ajena codicia

Gómez tuvo que sufrir

cuando no pudo seguir

de jefe de su milicia.

3

Hacia la parte oriental

Céspedes era el caudillo

y en seguida lució el brillo

de Agramonte en el central.

La región occidental

comprendía Villaclara;

Roloff  y Gutiérrez para

extender la rebelión

y llamar más la atención

de aquella zona del ara.

4

Superados los conflictos

de Céspedes y Agramonte,

volvió a convertirse el monte

en mil reductos invictos.

Resultaron más estrictos

y frecuentes los combates;

se acabaron los debates

superfluos de los cubanos

que respondieron ufanos

sin presentar más dislates.

 

De su libro “Cuba Heroica”

 

ARTÍFICE DE LA ZAFRA

 

EL MACHETERO

1

¡Cuánta esperanza forjaba

en la zafra el campesino,

como si fuera el destino

de todo lo que añoraba!

Y como un toque de aldaba

era el romper la molienda;

esa especie de contienda

que con ahínco emprendía

no terminaba hasta el día

que levantaba la tienda.

2

Temprano, al amanecer,

ya comienza el machetero,

con mocha, guante y sombrero,

en el más rudo quehacer.

Al tiempo de oscurecer,

con los cincuenta quintales,

deja los cañaverales

para lanzarse en su hamaca,

después que el hambre se aplaca

entre cansancios brutales

3

Cuando es el sueño la meta

que el descanso le reclama

el carretero lo llama

para cargar la carreta.

Anda como una saeta

sin despertar todavía,

antes que aparezca el día

la hazaña se ha completado,

y el vehículo cargado

sale por la serventía…

4

No existe disculpa alguna

si el sacrificio rehúye

porque el farol sustituye

la luz que brinda la luna.

Y las cañas, una a una,

tienen que ser levantadas

en las frías madrugadas,

cuando fuere necesario,

si no peligra el salario

en pago de su jomada.

5

Por suerte la zafra dura

unos meses nada más,

porque ese rudo compás

hasta el alma desfigura.

Es muy fuerte la amargura

que sufren los macheteros

cuando en plenos resisteros,

al sol de todos los días,

descargan sus energías

más que otros buenos braceros.

6

Nadie apura en el trabajo,

que el machetero hace aprisa,

y nadie lo supervisa

porque es labor a destajo.

Cuando el rendimiento es bajo

lo apremia la emulación,

pues si otros de más acción

logran mayor rendimiento,

él no quedará contento

en cualquier comparación.

De su libro “Cuba Heroica

 

 

 

 

 

 

bongó

PABLO LEÓN ALONSO (1927-2012)

pablo león

Nació en el municipio de Consolación de Sur, Pinar del Río, el 1º de septiembre de 1927.

En figura y voz, cuando se presentaba en canturías hasta en la radio donde compartió espacios de la décima con lo mejor y más solicitado de esos años, demostró su valía humana y cultural, pero más que todo su amor por la viajera peninsular.

Como ocurre con las celebridades que provienen de los ámbitos más humildes, muchos especulaban sobre su nacimiento: Viñales, Las Ovas y otros sitios, pero Pablo ha sido mucho más, cubano y universal. En la etapa final de su vida el poeta se  traslada a EUA, donde continúa su intensa labor decimística, tanto en Miami, Florida,   como en Nueva York, Nueva Jersey y Puerto Rico, en conciertos, y programas radiales. Sin duda fue uno de los decimistas más intensos, elocuentes y queridos del siglo xx.

 

Dijo el poeta casi al final de su vida:

Después de hacer un camino

bajo la estrella que arde,

estoy quemando la tarde

en una copa de vino.

 

SUEÑOS ENCONTRADOS

 

1

Aquí estamos, bajo el cielo

del amor lejos y juntos,

mirando a distintos puntos

y con el mismo desvelo.

Por el adiós de un pañuelo

y un sueño que no ha venido.

Tú buscas entre el olvido

que un recuerdo te dejó,

la estrella que se apagó

y yo, la que no ha salido.

2

Mira el jardín del amor

— primaveral embeleso—

aquí la forma del beso

está dicha en cada flor.

Nos trajo el mismo dolor

en su ensueño perfumado.

La espera se ha prolongado

en un minutero triste,

tú, por la flor que perdiste,

yo, por la que no ha brotado.

3

Aquí estamos, junto al río,

del amor — divino espejo—

donde con igual reflejo

se ven tu rostro y el mío.

Llenar el mismo vacío

hoy nos detuvo a su lado.

La ilusión de lo esperado

toma forma entre tú y yo,

por el agua que pasó

y por la que no ha pasado.

4

Aquí estamos, junto al mar

del amor, sin rumbo cierto,

los dos en el mismo puerto

sentenciados a esperar.

Por un salir y llegar

está el muelle iluminado.

Nos ilumina el costado

izquierdo la misma fe,

tu esperas al que se fue,

y yo, a la que no ha llegado.

5

Entre olvidar y querer

nacen espinas y rosas,

son así como las cosas

del amor vienen a ser.

Hay por cada amanecer

una tarde que se va,

por eso explicado está

lo que esperamos tú y yo:

tú, el amor que se marchó,

y yo, el que un día vendrá.

 

COMO UN SUEÑO

 

1

Era la brisa anillada

por el oro de tu pelo.

Andaba con todo el cielo

atrapado en la mirada.

Era tu boca enflorada

de tropical atavío,

roja perla de rocío

que pulió el amanecer,

sonrisa para poner

a cantar un sueño mío.

2

Llegaste por un camino

que te bordó la mañana,

con hilos de cielo grana

sobre un verde campesino.

Te supe un rosal divino

para mi angustia desierta

y tocaron a la puerta

azul de mi pensamiento

los besos que tiró el viento

en tu espalda descubierta.

3

Y tanto de tu ternura

a mi corazón le di,

que por tu piel aprendí

a conocer la dulzura.

Jamás de una flor tan pura

tuve el alma tan florida

y por una miel vertida

sobre mi sed amorosa,

se me endulzó en una rosa

de azúcar toda la vida.

4

Pero más tarde te fuiste

como asombrando la calle

y te quise atar el talle

con una mirada triste.

Carcelera: Te perdiste

dejándome tus prisiones

y destejiendo ilusiones

supe que una cosa mía,

se fue con la melodía

golpeada por tus tacones.

LA VI

 

1

La vi en el camino real

bostezando por la orilla,

junto a la piel amarilla

de una muñeca rural.

Luego la vi en el portal

de un bohío carcomido,

–niña con rostro de olvido

y una vejez prematura–

atada por la costura

de un remiendo mal cosido.

 

Fuente “Guitarras del Exilio Cubano”

“Décimas Cubanas” y “Diálogo con Valiente”

 

 

 

 

 

 

rio san andres

FRANCISCO HENRÍQUEZ DOMÍNGUEZ (1928)

francisco henríquez

Unión de Reyes,  Matanzas. Premio “José Vasconcelos 2005”.

Nació el 18 de enero de 1928), en pleno campo cubano. Asiste brevemente a la escuela nocturna, y sigue a su padre en  las labores agrícolas. (Es autodidacto) En su juventud improvisó décimas junto a los decimistas  Bernardo García, Marcelino Ortiz, Sergio Mederos, Crescencio Mejías y otros. En la década de los 40´s y los 50´s eran asiduos visitantes de su pueblo los  decimistas Gustavo Tacoronte, Pedro Guerra, Rafael Rubiera,  Sergio Mederos…

En 1962 se traslada con su familia a Nueva York, EUA: En esa ciudad fue ascensorista, taxista. En 1969 toma un curso de Preparador de planillas de Rentas Internas, a la vez que obtiene su licencia de Notario Público por el estado de N.Y. Ambas licencias siguen vigentes. En 1979 se traslada a la Florida. En Nueva York se asoció con varias organizaciones literarias, y con poetas en particular, siendo amigo del Director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, don Odón Betanzos Palacios. En Miami (1996) fundó  la revista de poesía Carta Lírica. Ha publicado diez libros y ha ganado más de 50 premios literarios nacionales e internacionales.

 

FRANCISCO HENRIQUEZ DOMÍNGUES

 

PAISAJE

 

La llanura –verde hamaca –

se tiende para otra siesta,

sobre el campo, todo fiesta

de algarrobo y albahaca.

La brisa, como una jaca,

lleva un trote intermitente.

y cuando por Occidente

se escapa el último rayo,

la tierra sufre el desmayo

de la tarde, opalescente.

 

JINETE

 

Aquí el sol, como cuchillo

se baja por la melena

de la palma y le cercena

los bucles a su cerquillo.

Lejos, canta un pajarillo

donde su nidal incuba

y yo espero que se suba

mi novia bella en el anca

de mi briosa potranca,

para que conozca Cuba…

 

LA DÉCIMA

1

Estuvo sufriendo allí,

tirada junto al pantano,

como si fuera de guano

¡cuando era sol y rubí!

Tuvo que crecer así,

–llena de necesidad–,

hasta que por caridad

un alma que la quería,

la ilustró de poesía

y elevó su identidad.

2

Cuando por una rendija

se mete la noche negra,

con diez jirones alegra

la sombra de la cobija.

Cuelga al techo la luz fija,

pobre y muda de un farol.

Abajo, verso y alcohol…

vuelve el día al caballete

y la décima –un jinete

de luz– cabalga en el Sol.

3

Canta en todos los linderos

de los prados cardinales.

Desanda angustias rurales

y las puebla de canteros.

La lloviznan los luceros

de las nubes vespertinas.

¡En las miradas vecinas

hay un asombro encendido

viendo cómo le han crecido

rosas en las diez esquinas!

4

Crecen rosales de asombros

cuando la estética ensalza,

la princesa que aun descalza

lleva estrellas en los hombros.

La vieron en los escombros

de muchos bardos inciertos,

pero creció en los desiertos

pobres en que los cubanos

iban con sus propias manos

poblando a Cuba de huertos.

5

Fue alocución clandestina

para unir a los mambises

cuando anexionistas grises

hincaban como una espina.

Fama y nombre de heroína

le proporcionó la historia

y diez medallas de euforia

le incendiaron la bandera

para que la patria ardiera

con las llamas de la gloria.

6

Se alzó con sobradas iras

cuando la voz del flagelo

sembraba el amado suelo

con cizañas y mentiras.

Atizó incendiarias piras

para abolir la maldad

y fue hermosa claridad

en el honroso reclamo:

¡fuego lúcido en Bayamo

con ardor de libertad!

7

En el valle esmeraldino,

junto a la verde montaña,

gustó el jugo de la caña

y el canto del gallo fino.

Vivió con el campesino

como una exiliada ibera,

pero abrazó la bandera

con tan hondo sentimiento

que fue por alma y aliento

más cubana que extranjera.

8

Se iluminó con la fiesta

de fulgores del Caribe,

y fue dueña del aljibe,

del valle y de la floresta.

Quemó ratos de protesta

al pie de la esclavitud,

y cuando la ingratitud

la cunde de arteras balas,

echa un vuelo de diez alas

sobre el monte de un laúd.

 

 

LORENZO VIRGILIO SUÁREZ CRESPO

lorenzo suarez crespo

Nació en Bahía Honda, Pinar del Río, 1943.

Miembro de la UNEAC. Premio Hispanoamericano Medalla de Oro José Vasconcelos 2012, otorgado por el Frente de Afirmación Hispanista de México. Distinguido además con el Premio Nacional de Cultura Comunitaria en 1999 en la categoría de Personalidad; el Premio Nacional Olga Alonso 2000, así como La Rosa Blanca con su libro Ofrenda Lírica. Nominado 2012 para el Premio Nacional de Literatura. En 2004 fue merecedor del Premio Carmen Báez de México en narrativa.

Con más de una docena de títulos, sus libros han sido publicados  por la editorial Gente Nueva, Ediciones Loynaz, editorial Cauce y el Frente de Afirmación Hispanista de México. Son textos de narrativa, poesía, décima, así como investigaciones en las que se encuentran la Antología de la Décima Cósmica de Pinar del Río, Antología de la Poesía Cósmica de Pinar del Río y la Antología de décimas, sonetos y poemas al Valle de Viñales. Alterna creación y promoción cultural en función de las peñas literarias infantiles de apreciación y creación artístico-literarias, así como el Centro de Documentación de la Casa de la Décima Celestino García.

Tiene publicaciones en revistas y libros en Estados Unidos, España, Argentina, Uruguay, Puerto Rico y México

 

LORENZO SUÁREZ CRESPO

 

ALAS POR LA LUZ

 

I.

¿Quién niega a la mariposa

el polen que el aire impela?

¿Quién disminuye en la vela

la llama que no reposa?

¿Quién le marchita a la rosa

sus pétalos? ¿Con qué espinas

la vejan? ¿Qué serpentinas

tejen al tiempo un rosario

de trinos si al campanario

no han vuelto las golondrinas?

II.

Noche de gallos, los cantos

son goteos en mis sienes.

Con esa insistencia vienes,

alas de sombras, quebrantos.

Ahora te añoro entre tantos

instantes en que la llama

es daga de luz, se inflama

y anuncia en silencio roto

ese vacío que noto

a la izquierda de mi cama.

III.

Entre algas yace la quilla

y el vuelo de las gaviotas

tiende el sol las alas rotas

para caer en la orilla.

Tras la marea se astilla

la noche en olas serenas

y muy tenue en las arenas,

en caracolas, deshecho,

siento el latir de tu pecho

como un canto de sirenas

IV.

¿Qué aspiro? Dejar las huellas

indelebles de mis versos

y que deslumbren, inmersos,

en una fiesta de estrellas,

que donde existan querellas

traigan la paz, la alegría,

que su canto, alegoría

al amor y a la ternura,

abone con lumbre pura

tras mi partida algún día.

V.

Cuando en aras de un gran sueño

se entrega el hombre a su obra,

en cada minuto cobra

sangre y sudor en su empeño.

Casi sin fruncir el ceño

lo hieren viento y marea,

tempestad… y en la pelea,

aunque adverso sea el destino,

traza firme su camino

en el volcán de la idea.

VI

Hoy toca un duende a mi puerta,

viene de un cosmos lejano

y en cuanto roza mi mano

en silencio me despierta.

Creo verlo, pasa alerta

su figura en la penumbra.

Siento frío, se me encumbra

el alma, busco, me empeño

en sentirlo, quizás sueño,

un sol antiguo me alumbra.

VII.

Esa piedra que nos hiere

o la que marca el sendero,

la ruta o el asidero

que el destino le confiere.

Esa piedra donde muere

la luz del sol, el rocío,

esa que al tiempo en su hastío

en pátina verde aflora,

si llueve en silencio llora;

triste gime si hace frío.

VIII.

Tina Modotti, ¿qué rito

en la seda transparente

con el milagro del lente

te ha convertido en un mito?

¿En qué espejos me limito

a buscarte? Eres tan bella

que un halo fúlgido sella

lo divino en tu mirada,

diosa-musa ya cifrada

en esa luz que destella.

IX.

Aborta el sol su fulgor

y en los delgados pistilos

teje la lluvia en sus hilos

un himno leve al amor.

Como un manto en surtidor

se hace líquido pañuelo

y solo disipa el velo

de un arco iris que sube

y se tiende, nube a nube,

de un lado al otro del cielo.

X.

La flecha hiere el costado

del tonto cuando la luz

lo quema. Bajo la cruz

se tiende petrificado.

Pierde la voz, ha callado,

sed de palabra y de grito,

torpe, indeciso, delito

en la abulia que lo astilla

y en un viaje a la semilla

se reduce a lo finito.

 

 

 

CENTRO CULTURAL Y CARTA LIRICA F H

Carreta de los Henríquez en la finca El Laberinto

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