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Tercera glosa del Paraíso

Reino de Dios
El crítico literario don Fredo Arias
de la  Canal, es glosado por tercera
vez, por las plumas de nueve glosadores hispanos.
Edición de Carta Lírica
Centro Cultural Francisco Henríquez
Miami  2019
¿Cómo es el Paraíso? ¿De verdad existe?
¿Cómo es el Paraíso
Respondiendo a don Fredo Arias de la Canal,
cada uno de estos nueve glosadores ha osado
descorrer la puerta del misterio y nos cuentan
cómo ellos ven el Paraíso.
Veamos
TERCERA GLOSA DEL PARAÍSO
Dice la historia sagrada
que Jehová desesperó
y que muy pronto mandó
a los tres a la chingada.
La vida la vio arruinada
Adán por su acusación
y Eva por su maldición,
mas la serpiente no pena
por la terrible condena
que fue nuestra perdición.
 Fredo Arias de la canal

 

 

 

 

 Mª. Jesús Lozano Cáceres

 
I
Quiso ser libre el Adán
para proyectar su vida
sin ver que será sufrida
esa  libertad  sin pan.
No sabe que comerán
en esta vida soñada
y en la versión comparada
el hombre fue vagabundo
en el principio del mundo;
dice la historia sagrada.

 

II
Después de perdido el sueño
de componer  otro  edén
descubrió pronto también
que este mundo era pequeño.
Él puso  todo su empeño
aunque  si, se confundió,
porque luego comparó
estas nuevas relaciones;
fueron tantas peticiones
que Jehová  desesperó.

 

   III
No quiso Dios, concederle,
nada sin previo trabajo
y recogiendo el hierbajo
lo deja sin  convencerle.
Quizás pudo prometerle
el día que lo  arrojó
y a los tres les condenó
a la sierpe que arrastrada
tras la mujer dislocada 
y que muy pronto mandó

 

 IV
Y es la pareja  llorosa
por el peso de la culpa
desgranando su disculpa
como la más dolorosa.
Es una  marcha espinosa
nunca  por otros hoyada
con las iras provocada
viejas de  Matusalén
y mandan con gran desdén
a los  tres a la chingada.

 

 V
Y con tamaño exabrupto
la    ira quiso descargar 
sin siquiera preguntar
quien pudo ser más corrupto.
Allana el camino abrupto
para seguir demorada;
fue  sorpresa inesperada
que con  el divino aliento
y con tal comportamiento
la vida la vio arruinada.
 
VI
Pensaba que fue castigo
cruel  y muy desmesurado
porque  Dios desesperado
pareció  como enemigo.
Necesitó de un amigo
en aquella  situación
y entabló conversación
con un simple manifiesto
porque se sintió molesto
Adán por su acusación.
 
VII
Fue ese reo abandonado
en medio  del juicio Eterno
a las puertas de un infierno
sin tener un abogado.
Adán, se vio condenado,
y en aquella situación
supo que su  condición
era la de un emigrante
desnudos en adelante
y Eva por  su maldición.
 
VIII
De  formar una familia
y  parir con gran dolor,
Adán trabajo y sudor
como el paria que se exilia.
De noche el sueño concilia
con  la manzana de cena;
esa es la vida terrena
que le tocará  vivir
sintiendo lo que es morir;
mas la serpiente no pena.
 
 IX
Su alimento es el dolor
que refleja el sufrimiento
del humano sentimiento
cuando se sabe traidor.
Sabe al  hombre cazador
y se arrastra sin cadena
huyendo de una colmena
que su aguijón bien le  clave
será  tal castigo grave
por la terrible condena.
 
X
“El que la hace la paga”
así  dice este refrán
pero lo ignora el Adán
que a la serpiente no traga.
Pudo clavarle una daga.
pero aquella  situación
sin metales de punción
ignorarla estuvo bien
para calmar el  harén 
que fue nuestra perdición.
 
Mª Jesús Lozano Cáceres.  11-6- 19. Gran Canaria.
 
 

Isabel Díez Serrano

I
Me pregunto cómo algunos
dicen que el hombre fue hecho
a imagen y bien derecho
no siendo nada oportuno.
La imagen que dan algunos
cuantos en la gran manada,
no se parecen en nada
al Padre de los humanos
quienes creó como hermanos
dice la historia sagrada.
 
II
Sabemos que hay malos hijos
que en nada se le parecen
a sus padres y envejecen
sin haber sido prolijos.
Andan como lagartijos
con la vena que les dio
la vida y los enredó
en laberinto que expande
tan inmensamente grande
que Jehová desesperó.
 
 III
La prueba estuvo en Adán
y Eva, fueron primeros
y ya los dos cometieron
un pecado tan galán.
Ahora los hombres están
pagando lo que ordenó
Jehová cuando le dolió
la fatal desobediencia,
sabiéndose toda ciencia
y que muy pronto mandó
 
IV
abrir las puertas del cielo
echándoles de su lado
con el cuerpo machacado
y llorando sin consuelo.
La hermosura de su pelo
quedó del todo apagada,
sintieron la marejada
que Jehová no consintió,
grabó su culpa y echó
a los tres a la chingada.
 
V
Después de una vida hermosa
les vino a debilitar,
ya no podían gastar
esa vida tan dichosa.
Por culpa de la engañosa
serpiente, tan engañada
quedó Eva que, asustada
también encenizó al hombre
y, sin pronunciar su nombre
la vida la vio arruinada.
 
 VI
Adán tampoco tenía
deseos de trabajar,
de tanto y tanto penar
la conciencia le mordía.
También fue su melodía:
–de mí no vino la acción,
Eva fue mi perdición,
la culpa es de la mujer–
que no deja de querer
Adán por su acusación.
 
VII
El pecado se revierte
en ambos, la humanidad
que ya lleva su maldad
en sus genes ya se advierte.
Maldita sea la suerte
que con poca inspiración
se marcó la perdición
de aquellos primeros padres
Adán por sus malos cuadres
y Eva por su maldición.
 
VIII
Y la especie continúa
con la pena y el pecado
de no haber antes llorado
y ahora tan cerca la grúa.
La serpiente se gradúa
y con su larga cadena
ha de cumplir la condena
de andar el polvo mordiendo
los caminos consumiendo
mas la serpiente no pena.
 
 IX
Cuán bello hubiese aportado
vivir en el Paraíso
donde todo es muy conciso
y creciendo sin pecado.
Por pecar hemos llegado
a conocer la gran pena
de abandonar nuestra cena
siendo la hora precisa
y cuando la muerte avisa
por la terrible condena.
 
X
Lástima, primer capítulo
de una historia que interesa
a la humanidad y pesa
sobre nuestro nombre y título.
Ni siquiera con subtítulo
no se salva una nación,
ni un país, ni una canción,
ni un hombre ni una mujer;
tanto quisieron saber
que fue nuestra perdición.
 
Isabel Díez Serrano
 
 
 

 

Ana Rosa Díaz Naranjo

 
I
Al igual que dos ciudades
que en el Sahara quedaron,
será el mundo, ellas se aliaron
al infierno y sus bondades.
Fueron sus obscenidades
el adulterio y la alada
perversión, no quedó nada
y así será con la tierra
porque la Biblia no yerra,
dice la historia sagrada.
 
II
Los hombres fueron felices,
supieron de la riqueza,
vivieron con entereza
y hasta comieron perdices.
Después, con las cicatrices
que el viejo Adán nos legó,
el mundo recomenzó
tan tremendista y perdido,
nefasto, descolorido
que Jehová desesperó.
 
 III
Afecto y seguridad
se perdieron de esta tierra,
dejaron atrás la guerra
con toda su pravedad.
La tierra en su iniquidad,
indecencia desplegó,
nuestra suerte se agotó,
y el amor que en mi diluvia
se hizo escarcha, luego lluvia
y que muy pronto mandó.
 
IV
Al perderse los valores
la creación anochecía,
nuestro señor intuía
momentos desbastadores.
Y se fueron los colores
de su alma abigarrada.
Cuando no quedaba nada
mandó de forma insurgente
a Eva, Adán y la serpiente,
a los tres a la chingada.
 
V
Más, la culebra siguió
haciendo sus travesuras
o mejor dicho, diabluras
que el veneno dominó.
Eva en sus ojos cargó
una tristeza anunciada,
se vio loca, abandonada,
quiso beber de otra fuente,
pero en medio de la gente
la vida la vio arruinada.
 
 VI
Ni siquiera la costilla
fue amuleto por mal tiempo,
ni siquiera a contratiempo
se hizo al viento en tonadilla.
El tormento y la rencilla
fueron tergiversación
a la muerte y su inducción,
al venerable legado,
pero siempre fue juzgado
Adàn por su acusación.
 
VII
Al inicio satanás,
el padre de la mentira,
hundiéndonos en la pira
hizo del mundo un jamás.
El hombre no puede más
no habrá otra iniciación,
ni en su verso hecho canción
una suerte de acrobacia.
Adán muere en la desgracia
y Eva por su maldición.
 
VIII
Aquí nada queda impune,
conocemos el comienzo,
las pinceladas de un lienzo
donde la historia nos une.
Aunque no parezca inmune
la serpiente en su condena,
ella tiene el alma llena
de toxinas y rencores,
ella perdió los pudores,
mas la serpiente no pena.
 
 IX
Los ofidios son producto
del ángel de la mentira,
saben controlar la ira
pues es su salvoconducto.
Su sujeción es conducto
que simula su faena,
vive haciéndose la buena
“a ver qué entierro le hacen”
y más tóxicos le nacen
por la terrible condena.
 
X
No cuidamos la obediencia,
el jardín que nos brindaron
¡Qué legado nos dejaron
los padres de la inocencia!
El árbol de la sapiencia
era como una visión,
la serpiente con tesón
vio que el varón era bruto
y que aceptaría el fruto
que fue nuestra perdición.
 
Ana Rosa Díaz Naranjo
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

Ivonne Martín

 
I
Después de larga porfía
sobre quién fuera culpable,
quiso Jehová ser amable
‒quizás por melancolía. 
Prometió que pesaría
con balanza mesurada
cada prueba presentada
de desobediencia enorme
(y esto lo añado conforme
dice la historia sagrada).
 
II
Los motivos aducidos
no sonaron admisibles
(mas bien un tanto risibles
para oídos instruidos).
Gritos, insultos, gemidos
y “dale al que no te dio”:
el jardín entristeció,
los cielos se estremecieron,
y las farsas tales fueron
que Jehová desesperó.
 
 III
Convocados los testigos
pertinentes a la causa,
se presentaron sin pausa
de ambas partes los amigos.
De menor grado castigos
y hasta fianza se ofreció,
pero Dios los rechazó,
según cuenta un querubín:
tal fue el principio del fin
‒y que muy pronto mandó.
 
IV
“Para expiar el pecado
que obrara tan grave yerro,
¡se merecen el destierro!”,
dictó Dios, decepcionado.
Estaba tan enojado
que de una sola palmada
dejó allí mismo fundada
la oficina de migrar
para poder enviar
a los tres a la chingada.
 
V
“¡Yo que puse tanto empeño
en este proyecto hermoso,
delicado y armonioso
como angelical ensueño…!”
Así suspiraba el Dueño
de toda especie creada
frente a su idea tronchada
por la humana insensatez:
gracias a su estupidez,
la vida la vio arruinada.
 
  VI
Queriendo pasar por cheche*
delante de sus vecinos,
salióse de los caminos
con aires de mala leche.
Díjose: “¡Que me aproveche!”,
y presto a encubrir su acción,
para hacer la digestión
se acostó a dormir la siesta,
dejando a Eva molesta
Adán por su acusación.
 
VII
Lo ocurrido en el Edén
ha de quedar en misterio,
pese a ser asunto serio
que no merece desdén.
En un simple santiamén,
conjuróse la ambición
del desafiante varón
con la pifia de la dama:
Adán por su infausta trama
y Eva por su maldición.
 
VIII
Desde aquel fallo remoto,
reina el caos en el mundo
‒el hombre es un vagabundo;
la mujer, un plato roto.
No ha cesado el alboroto
en la sentencia terrena:
la Eva se desenfrena,
el Adán se insubordina,
la Biblia los incrimina,
mas la serpiente no pena.
 
 
 IX
Y lo triste de este gesto
‒con la venia de la sala‒
es que sigue siendo mala
la fémina por prejuicio.
Pasa el tiempo, crece el vicio,
Carilda se desordena,
sigue la Parca serena
blandiendo su cruel guadaña,
y hasta lo bello se empaña
por la terrible condena.
 
X
Sólo nos queda el consuelo
de saber que Jehová
nos depara un Más Allá
para regresar al Cielo.
Cuando partamos del suelo
‒ya expirada la sesión‒,
bástenos con un bastón
donde apoyar un poema,
y olvidémonos del tema
que fue nuestra perdición.
          
Ivonne Martin
*Bravucón, fanfarrón
 
 
 
 
 
 
 
 

Odalys Leyva Rosabal.

 
Un hombre de pensamiento
descubrió cada intención
la señal de la creación
y el final de su tormento.
Como todo advenimiento
tiene una fuerza ilustrada,
el eco de la manada
con cabestro y una yunta,
y una temible pregunta  
dice la historia sagrada.
 
II
No entiendo por qué la culpa
debe trasgredir los siglos,
andar entre los ceñiglos
de una violenta disculpa.
Siempre a la mujer se inculpa
de ser quien martirizó
al hombre y le poseyó
su mente culpable, infiel,
dice su legado cruel
que Jehová desesperó.
 
 III
Dijo que el fin va a llegar,
que somos lo apocalíptico,
caras tristes en un díptico
del seguro destronar.
Qué el pecado es un manjar
de manzanas que dolió
y entre las piedras quedó
la boca en el abandono;  
la mujer fue voz del trono
y que muy pronto mandó.
 
 IV
La mujer no anda en rodeos
pone el dardo en agonía
sacude la satrapía
de los burdos fariseos.
Los hombres en sus torneos 
fingen que suben la grada
y es que toda marejada
agota su tesitura,
mandó la mujer segura
a los tres a la chingada.
 
 V
A Dios le llegó la ira,
quiso derrumbar el cielo,
y entre la sangre y el hielo
mezcló la hiriente mentira.
Quiso lanzar a la pira
a su prole iluminada,
a la umbilical cuartada, 
a hombre, mujer y serpiente,
pues al ver la lengua ardiente
la vida la vio arruinada.
 
 VI
El camino es cicatriz
que sacude su verdugo,
donde le falta el mendrugo
milagroso a la raíz.
El juez sacude el tapiz,
necesita contención,
no andar el Armagedón
si el Diablo viene a la cita,
en el muro se marchita
Adán por su acusación.
 
 VII
El pecado es un viraje
que se convierte en tristeza,
el hacha que en la cabeza
vuelve en un fallido viaje.
Holocausto del paisaje
que termina su traición,
senda sin absolución
donde la cruz es aviso; 
Adán perdió el paraíso
y Eva por su maldición.
 
 VIII
Mentir siempre fue el antojo
del capricho del Edén,
hacer del llanto un rehén
sin ocultar el cerrojo.
Justificar el despojo
sin predecir la cadena.
El hombre tiene verbena
es su voz irrepetible,
tiene una muerte terrible
más la serpiente no pena.
 
IX
Ahora pagamos los hijos
por Jehová y su mal inventó,
también su comportamiento
de hacer otros crucifijos.
Un Adán con gustos fijos,
una mujer de colmena,
luego Jesús con su cena,
doce apóstoles y un llanto
el dolor: oscuro espanto
por la terrible condena.
 
 X
¿Hasta cuándo Dios será
que nos ahogará tu norma?
¿Hasta cuándo tu reforma
la piel nos calcinará?
Sólo sé que Adán está
líder de su emanación,
sino le diste perdón 
multiplicaste la muerte.
Tú no cambiaste la suerte
que fue nuestra perdición.
 
Odalys Leyva Rosabal
 

Yasmín Sierra Montes.

I
Fue un Edén lleno de encanto
según las sabias lecciones,
y entre tantas  opiniones
fue quien propicio el quebranto.
Al escuchar Eva un canto
en la suave madrugada,
una serpiente alocada
la instó a comerse su fruto,
y así perdió el atributo.
Dice la historia sagrada.
II
Y sin que nadie se asombre,
así llegó la derrota
al ver la decencia rota,
y tan solo por un hombre.
No importa saber el nombre
del que su vida enredó
por él la mujer pecó:
hay tropiezos dondequiera
en esta verde ribera,
que Jehová desesperó.
III
Dicen que fue por quebranto
que torcieron el camino.
Liaron amor clandestino
del que eternizan un canto.
Luego tapiaron con manto
que el saber  eternizó,
y que el pueblo recordó:
Queda algún que otro proceso,
que afirma lo que yo expreso.
Y que muy pronto mandó.
IV
A Adán, Eva y la serpiente
hasta un territorio opaco.
Por eso aquí yo destaco
su figura en el poniente.
Pues nadie dijo: —Detente,
de ese gusto en madrugada.
Ni siquiera existió un hada,
que bendijera su estrella.
Mandando en la noche bella,
a los tres a la chingada.
V
Adán queda embravecido.
Se distancian en la cumbre.
Piensa Eva junto a la lumbre
echa el pecado al olvido.
No se siente protegido
y dice que fue por nada:
por una simple sirgada.
Un abrazo  de mujer…
Eternamente temer.
La vida la vio arruinada.
VI
Tratan  cual picante estraza
la astucia de la serpiente.
Es su destino doliente
le asignan dura coraza.
Le ponen una mordaza.
Aunque con pobre expresión
escribo esta locución.
Apelo al entendimiento,
a Eva y su  discernimiento.
Adán por su acusación.
VII
Amantes en embeleso
al orbe  dieron dolor
un eterno sinsabor,
el mundo entero poseso.
(Del pecado sigo ileso
y no aprendo la lección.)
En cada nueva ocasión
repiten bien su rutina:
Adán en lo que germina,
y Eva por su maldición.
VIII
Mujer pare con dolor.
El hombre  busca sustento
mas lo forja sin contento
y se hunde en el sinsabor.
En cada bisoño albor,
ambos repiten  condena.
El mal  es una cadena
atiza la  cicatriz,
el huerto es  puro desliz:
mas la serpiente no pena.
IX
Ella desde su porfía
les ofende  desafiante.
y en cada preciso instante
desordena la hidalguía.
La natura y su utopía
refunfuñan por la escena
que en su apertura fue obscena.
Su relación va quebrada
van con muy triste mirada
por la terrible condena.
X
No escalaremos la cumbre.
No subiremos el monte.
En cada nuevo horizonte
arderemos en la lumbre.
Envueltos en muchedumbre
repitamos la oración,
de la eterna destrucción
por un instante fugaz.
Desobediencia falaz,
que fue nuestra perdición.
Yasmin Sierra Montes

Agustín Delgado Santana

 
I
Que a Eva y Adán, Dios nombra
padres del género humano
 y que  un Edén  soberano 
les dona comida y sombra.
Que en  esa florida alfombra   
  una serpiente malvada
con una poma encarnada 
hace que Eva enloquezca     
y que a Yahvé no  obedezca…
Dice la Historia Sagrada.
 
II
Al darles el Verde Nido
para que, ufanos, vivieran
Dios les vetó que comieran
frutos del árbol prohibido.  
Mas, la mente del marido,
la mujer desordenó 
y este,  al punto, devoró
el  fruto contraindicado…        
¡Fue tan tremendo el pecado 
que Jehová desesperó!
III
Eva y Adán cuando dieron
un mordisco  a la manzana,
su existencia asaz lozana,  
feliz  y eterna, perdieron.
Al  ver que no  obedecieron.
el mandato que les dio,
un  ángel,  Jehová eligió,
 -para que –por su  desdén-,
 les echara del  Edén…,-       
 y que muy pronto mandó.
 
IV
En  estos versos, la glosa
del Génesis se desvía, 
porque aquí  de la ironía
y  del humor, va la cosa.
Fredo levantó la losa, 
pues con una “aztecanada”   
frase, que suena a humorada,
de  nuestro  dueto abjura,   
y,  junto al reptil, factura
a los tres a la “chingada”.
 
V
Pues que la Biblia no miente
y  su  escrito es verdadero,
vemos que el  dúo primero
fue a Yahvé desobediente.
Por seguir  a la serpiente 
esta dupla fue exiliada;
mas de su conducta errada
deviene una moraleja:
a nuestra obtusa pareja
la Vida la vio  arruinada.
VI
Tuvo amarga consecuencia
perder de Dios el abrigo  
porque le impuso un  castigo
al dúo y su descendencia.
Asimismo  Su Presencia
les negó  tras de esa  acción,
y una especial condición
impresa dejó  en un  bando:
 que ganara el pan, sudando,
Adán  por su  acusación.”
 
VII
También  consecuencias hubo
para la mujer sufrida
pues se convirtió  su  vida 
en  largo y   estrecho tubo.
La fatiga alzada al cubo
-a pesar  de su atrición-,
fue impuesta a su condición
de mujer y ¡horror de horrores …!
 Que pariera con  dolores,
Eva por su maldición.
 
VIII
Exclamó Jehová: “ Yo  acuso
a quien a Eva aturdía
con  fingida melodía
y  su numen  tornó obtuso”.           
Dicho   esto,  Dios dispuso
que quien urdió tal  carena
-el  áspid  -,  como  condena 
viviera siempre penando,
 al   desplazarse reptando;
mas la serpiente no  pena.
 IX
Al  ver que el dúo  aceptaba   
con la vil  serpiente, un  pacto,
Dios- Elohim , en el acto, 
a la terna condenaba.
Con  tal  sanción les ataba
con la  extenuante cadena
que a la existencia enajena,
maltrata , atormenta, hostiga…
¡Y  al orbe a sufrir obliga
por la terrible condena!
 
X
En  fin…por no obedecer 
del Creador la advertencia
Eva y Adán,  la prudencia   
cambiaron  por el poder.
Con  sus ansias de saber,
a la humana población
condenan  sin   remisión
a la pena capital:
el pecado original,
que fue nuestra perdición.
 
 Agustín  Delgado  Santana.
 
Francisco Henríquez
 
I
Ahora de pronto mi amigo
Pedro, se volvió creyente
y cree en lo inconsecuente
sin haber ningún testigo.
Al buen amigo le digo
que de eso no crea nada;
la historia fue dislocada
para que uno se disloque;
¡no crean nada de lo-que
dice la historia sagrada!
 
II
En tanto Jehová vivía
en otros sitios extraños
detrás de pobres, rebaños…
Adán a Eva perseguía.
Jehová para él la quería
(a Eva), pero la perdió
cuando Adán lo aventajó
en comerse el cusubé…
¡tan solo por eso fue

que Jehová desesperó!
 
 III
Jehová desató sus iras
ardiendo de polo a polo
al ver que no era él solo
el dueño de las mentiras.
Así fue encendiendo piras
pero él mismo se apagó
cuando a su cielo azotó
la tempestad de su Diablo,
quiso mandarlo al establo,
y que muy pronto mandó.
 
IV
Viendo que todo se iba
virándose en contra suya
se guindó de una cabuya
del gajo de más arriba.
“De aquí nadie me derriba”
dijo con voz engolfada,
y sin esperar más nada
cumplió su final sentencia:
mandó sin benevolencia
a los tres a la chingada.
 
V
Mas si Jehová fue quien hizo
 a Eva, Adán y la serpiente,
creo que es muy imprudente
hacer mofa de su hechizo.
Es mas, si de aquel bautizo
surgió la inmensa manada,
no había razón en nada
bajo ningún ademán,
para creerse que Adán
la vida la vio arruinada.
 
 VI
Por lo tanto de ese “dime
y direte”, del gran vulgo
ahora a los tres excomulgo
y Jehová, solo se exime.
Pero aún sin cesar oprime
la inmensa generación,
que no hallará salvación,
y así el mal desfavorece,
y junto a Eva se entristece
Adán, por su acusación.
 
VII
La gente sigue engañada
y el mismo dolor comparte
pues siempre la soga parte
por la parte más delgada.
Al no verse consolada
por tanta tribulación,
la serpiente sin perdón
en un miserable estado,
Adán por ser acusado,
y Eva por su maldición.
 
VIII
Jehová al búho y la lechuza
puso a penar en el monte
y hace penar al sinsonte
cuando por su casa cruza.
Pena la pobre gentuza
del gallinero sin cena,
pena la temida  hiena
con su oficio de maldad
perdiendo la humanidad…
mas la serpiente no pena.
 
 IX
Pero la que pena más
en todo el acontecer
siempre ha sido la mujer
por culpa de Satanás.
O Porque Jehová quizás
pensó que la haría buena
si cargaba esa cadena
(símbolo de triste lastre
y se perdió en un desastre
por la terrible condena.
 
X
Ahora el vulgo se figura
que estamos perdidos todos
e invaden noches de lodos
nuestra noche más oscura.
Aquí medran con  holgura
muchos que malditos son.
y muchos que el corazón
tienen de virtudes lleno
padecen con el veneno
que fue nuestra perdición.
 
Francisco Henríquez

 

                             -Lorenzo Suárez Crespo

-30 de julio de 2019

I

Tal como la salmantina

tiene sus diez mandamientos,

ocho velas, raudos vientos

y un cosmos que todo inclina.

Ayer, hoy, mañana, fina

hebra en que pende una espada;

más que polvo, somos nada.

Y si sus páginas abres:

“medita, no descalabres”…

dice la Historia Sagrada.

II

No fue acaso la manzana,

la mordida lujuriosa

ni la serpiente  sinuosa

al acecho esa mañana.

No es pecar de buena gana

lo que el hecho rubricó,

sospecho que se burló

Adán del padre divino

y fue ante  tal desatino

que Jehová desesperó.

III

Basta personalizar

al estilo del  buen uso

en verso o prosa y confuso

el hecho se hace notar.

Es acaso barajar

las veleidades y no

discernir lo que pasó,

pero entre ilusión o hechizo

IV

Como un dial me lo imagino

donde la intuición oscila,

imprecación que perfila

un trance casi anodino.

Grave el  tono, adusto el sino

de la voz, y en la mirada,

más que furor, llamarada,

cuando con dedo censor,

los fletó sin más rubor

a los tres a la chingada.

V

Víctima de incomprensión,

intolerancia y mal juicio,

sin un tribunal de oficio,

¿Quién oculta la aflicción?

¿Dónde impera la razón?

¿Acaso predestinada?

Por eso Adán se anonada

y en su previsora arista

de pupila pesimista

la vida la vio arruinada.

VI

Si renaciera a la vida

en este mundo inconexo,

de libertad en el sexo,

apetencia desmedida

y una falsedad sin brida,

con cuánta justa razón

se negaría al perdón

y con todo su ego en vilo,

estaría más tranquilo

Adán por su acusación.

VII

Se impone reflexionar:

el paraíso es un lienzo

de enigmático comienzo

y siglos sin despertar.

Como se puede juzgar

del reptil, la seducción

al pecado y en función

Adán del acto punible

sin la redención posible

y Eva por su maldición.

VIII

Cuánta enseñanza deriva

hasta los tiempos actuales;

pocos goces, muchos males

y el enigma en que se aviva.

Muchos en la tentativa

van sorteando su condena,

no debía ser ajena

cuanta dolora nos hiere

vive el hombre, sufre y muere,

mas la serpiente no pena.

IX

Una caja de Pandora

se nos muestra ante los ojos

sin soflamas, sin sonrojos

de humanidad pecadora.

Paz, amor, justicia implora

bajo cantos de sirena

el hombre que se encadena

a sí mismo en cada paso,

y luego  sufre el fracaso

por la terrible condena.

X

No abordaría el pecado

bajo clemencia sin fuero

y otra solución no espero,

porque el mal está enquistado.

Pero, optimista por hado,

me opongo a la rendición.

Basta ya de imposición

del ego, de la insolencia.

¡Al fuego toda esa herencia

que fue nuestra perdición!

 

CENTRO CULTURAL Y CARTA LIRICA F H

Carreta de los Henríquez en la finca El Laberinto

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